Cómodo, refinado y con mucho espacio, este Mazda demuestra que no hace falta un SUV enorme para viajar con comodidad

Mazda CX-5
Mazda. Mazda
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El Mazda CX-5 ha crecido hasta los 4,69 metros, pero continúa evitando el tamaño y la aparatosidad de los grandes SUV de siete plazas. Su propuesta se centra en cinco ocupantes, un maletero práctico y una conducción tranquila, cualidades que encajan mejor con el uso real de muchas familias.

La nueva generación también mejora aquello que más se aprecia al viajar: aislamiento, amplitud y facilidad para encontrar una buena postura. No pretende impresionar mediante una potencia desmesurada. Busca que los kilómetros pasen con naturalidad y que todos dispongan de espacio suficiente.

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Cinco plazas aprovechadas de verdad

La distancia entre ejes ha aumentado y libera más espacio para las piernas en la segunda fila. El techo mantiene buena altura y las puertas traseras facilitan el acceso, especialmente al instalar una silla infantil.

El maletero ofrece 466 litros. No es la cifra más grande entre los SUV medianos, aunque sus formas regulares y el portón ancho permiten utilizar bien la capacidad disponible. Los respaldos se abaten para transportar objetos largos sin convertir el coche en un modelo enorme durante el resto del año.

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Los numerosos huecos repartidos por el habitáculo resuelven el almacenamiento cotidiano. Hay sitio para botellas, teléfonos y pequeños objetos, evitando que la consola dependa de un único compartimento profundo y poco práctico.

Una cabina más sencilla y relajada

Mazda ha mantenido una distribución horizontal y materiales agradables en las zonas principales. La pantalla multimedia crece respecto a la generación anterior, pero el puesto de conducción continúa organizado alrededor de una postura natural.

Los asientos delanteros reparten bien el apoyo y permiten ajustar volante y banqueta con amplitud. La marca presta especial atención a la alineación del cuerpo, una de esas cualidades que apenas se notan durante una prueba corta y se agradecen después de varias horas.

El aislamiento reduce el ruido procedente de ruedas y viento. La suspensión también prioriza una respuesta progresiva, evitando que las irregularidades pequeñas lleguen constantemente a los pasajeros.

Un motor de 2,5 litros con etiqueta ECO

La gama actual utiliza un gasolina atmosférico de 2,5 litros con hibridación ligera, 141 CV y cambio automático. No busca aceleraciones espectaculares, pero entrega la fuerza de manera suave y obtiene la etiqueta ECO.

Puede elegirse con tracción delantera o total, dependiendo de la versión. La segunda opción añade seguridad sobre superficies deslizantes y resulta interesante para quien viaje habitualmente a zonas de montaña, aunque incrementa peso y consumo.

El gasto homologado se mueve aproximadamente entre 6,9 y 7,4 l/100 km. No son cifras propias de un híbrido completo, pero resultan razonables para un SUV de su tamaño con motor de gasolina y transmisión automática.

El enlace facilitado publica un precio oficial desde 35.613 euros y una oferta desde 31.990 euros con el descuento máximo aplicable. Además, Mazda anuncia una cobertura que puede alcanzar diez años al cumplir las condiciones de mantenimiento establecidas.

El CX-5 demuestra que la comodidad familiar no exige conducir un vehículo de cinco metros y tres filas. Dedica su tamaño a cinco plazas amplias, una cabina cuidada y un comportamiento sereno. Para viajar con cuatro adultos y equipaje, esa fórmula resulta más lógica que cargar diariamente con un SUV enorme que rara vez aprovecharía todas sus posibilidades.