El DFSK más llamativo de los últimos años apuesta por un diseño que busca plantar cara a los SUV europeos

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DFSK. DFSK
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DFSK se ha abierto espacio en España con modelos competitivos y bien equipados, aunque durante mucho tiempo el diseño no fue su principal argumento. El E5 cambia parcialmente esa percepción. Este SUV híbrido enchufable de siete plazas apuesta por una carrocería más trabajada, un frontal con presencia y un interior moderno para acercarse al aspecto de sus rivales europeos.

No pretende parecer deportivo ni especialmente agresivo. Su diseño busca transmitir tamaño y cierto refinamiento, dos cualidades importantes en un coche destinado a viajar en familia. Con unos 4,76 metros de longitud, tiene proporciones suficientes para que esa imagen no dependa de adornos exagerados.

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Una parrilla que domina el frontal

La zona delantera está ocupada por una parrilla grande formada por numerosas piezas cromadas. Los faros se prolongan hacia los laterales y quedan unidos visualmente mediante una moldura superior. Es una solución más llamativa que la utilizada por generaciones anteriores de DFSK y permite reconocer el coche con facilidad.

De perfil presenta una silueta bastante tradicional. El techo se mantiene recto para conservar altura en las tres filas y la superficie acristalada es generosa. Una línea cromada recorre la parte inferior de las ventanillas y asciende cerca del pilar posterior, aligerando una carrocería que, por tamaño, podría haber parecido demasiado pesada.

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Los pilotos traseros quedan unidos por una franja luminosa. El portón es grande y el paragolpes evita las falsas salidas de escape que todavía aparecen en muchos SUV. En conjunto, el E5 se ve más actual y cuidado que otros productos con los que la marca llegó inicialmente a Europa.

Siete plazas y una presentación más cuidada

El interior está presidido por una pantalla central flotante y una instrumentación digital. La consola deja varios huecos para objetos y el salpicadero combina diferentes materiales para evitar una gran superficie de plástico oscuro. No alcanza el refinamiento de los SUV europeos más caros, pero ofrece una primera impresión convincente.

La segunda fila dispone de un espacio generoso y permite acceder a dos asientos adicionales. Como sucede en la mayoría de SUV de este tamaño, esas plazas finales encajan mejor con niños o trayectos cortos. Cuando se pliegan, queda un maletero mucho más aprovechable para el equipaje familiar.

La dotación incluye elementos como cámaras de aparcamiento, techo panorámico, acceso sin llave y diferentes ayudas a la conducción según la versión. DFSK utiliza el equipamiento para compensar una imagen de marca todavía menos conocida.

Un híbrido enchufable con enfoque familiar

El sistema combina un motor de gasolina con propulsión eléctrica y permite realizar una parte de los trayectos cotidianos sin utilizar combustible si se carga con frecuencia. Cuando llega un desplazamiento largo, el motor térmico aporta la autonomía y la rapidez de repostaje propias de un híbrido enchufable.

El E5 no necesita superar a los SUV europeos en todos los apartados para plantarles cara. Su argumento está en reunir siete plazas, una imagen moderna, mucho equipamiento y una mecánica electrificada sin llevar el precio a niveles premium. Es el DFSK más llamativo de los últimos años porque, por primera vez, su diseño acompaña de verdad a su propuesta práctica.