Mazda lanza un SUV tan elegante, pero tan completo, que ni BMW ni Mercedes-Benz pueden igualarlo por equilibrio

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El Mazda CX-60 representa el intento más ambicioso de la firma japonesa por competir en el mercado premium. Su diseño elegante, una plataforma de orientación dinámica y una gama formada por motores diésel de seis cilindros y una alternativa híbrida enchufable lo sitúan frente al BMW X3 y el Mercedes-Benz GLC.

Las marcas alemanas ofrecen más posibilidades de configuración y una imagen de mayor prestigio. Mazda responde con mucho equipamiento, un habitáculo especialmente cuidado y una relación entre precio, calidad y prestaciones difícil de ignorar.

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Elegancia sin excesos

Con 4,75 metros de longitud, el CX-60 presenta unas proporciones clásicas. El largo capó y el habitáculo ligeramente retrasado son consecuencia de su plataforma con motor longitudinal, una arquitectura habitual en modelos de categoría superior.

La carrocería evita las líneas excesivamente recargadas. Las superficies limpias permiten que la luz marque sus formas, especialmente con pinturas como el característico rojo de Mazda.

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No pretende parecer agresivo, pero transmite presencia y sofisticación. Esa discreción puede resultar más atractiva que el diseño cada vez más contundente de algunos SUV alemanes.

Un interior inspirado en la artesanía japonesa

Los acabados superiores combinan cuero Nappa, madera natural y tejidos inspirados en técnicas tradicionales japonesas. La calidad percibida es elevada y el diseño del salpicadero resulta más limpio que el de muchos competidores.

La instrumentación digital y la pantalla multimedia tienen 12,3 pulgadas. Mazda conserva un mando giratorio en la consola para manejar el sistema, evitando que el conductor tenga que tocar constantemente la pantalla.

También puede incorporar proyección de información sobre el parabrisas, cámaras de visión periférica, equipo de sonido Bose y un sistema que reconoce al conductor para ajustar automáticamente el asiento, los retrovisores y otros parámetros.

El maletero ofrece 570 litros y las plazas traseras disponen de un espacio correcto. No es el SUV más amplio de su tamaño, pero cumple perfectamente como vehículo familiar.

Motores diferentes a los habituales

La gama diésel utiliza un motor de seis cilindros en línea y 3,3 litros, disponible con 200 o 254 CV. Ambas variantes incluyen hibridación ligera y etiqueta ECO.

La versión de 200 CV destaca por su consumo homologado cercano a 5 l/100 km. La de 254 CV incorpora tracción total y ofrece mejores prestaciones sin disparar excesivamente el gasto de combustible.

También existe un híbrido enchufable de 327 CV, capaz de recorrer alrededor de 60 kilómetros en modo eléctrico y obtener la etiqueta CERO. Esta opción resulta potente, aunque la respuesta del sistema puede ser menos refinada que la de algunos rivales premium.

Una alternativa más económica

El CX-60 diésel parte oficialmente de unos 53.526 euros, pero las promociones pueden reducirlo hasta aproximadamente 43.953 euros. La diferencia respecto a determinadas versiones equivalentes de BMW y Mercedes-Benz puede ser considerable.

Las primeras unidades recibieron críticas por una suspensión demasiado firme, un apartado que Mazda ha revisado para mejorar el confort y el equilibrio dinámico. Aun así, conviene probarlo antes de tomar una decisión.

El X3 puede resultar más deportivo y el GLC ofrece una rodadura más refinada. El Mazda responde con un motor de seis cilindros, 570 litros de maletero, materiales excelentes y mucho equipamiento por menos dinero. Su gran virtud no está en dominar un único apartado, sino en ofrecer un conjunto especialmente equilibrado.