El nuevo Subaru es, para la mayoría, el modelo más atractivo del catálogo

El Forester sigue siendo uno de los mejores modelos de la marca
El nuevo Subaru no parece un Subaru
Subaru siempre ha seguido su propio camino dentro de la industria del automóvil. Mientras otros fabricantes han apostado por SUV cada vez más urbanos, la firma japonesa continúa defendiendo elementos como la tracción total, los motores bóxer y unas capacidades fuera del asfalto superiores a la media. El nuevo Subaru Forester mantiene precisamente esa filosofía, pero ahora añade un diseño mucho más moderno que lo convierte, para muchos, en el modelo más atractivo de su catálogo.
La nueva generación supone un importante cambio estético. El frontal adopta una parrilla de mayores dimensiones que se integra visualmente con unos grupos ópticos más estilizados, mientras que la carrocería presenta unas formas robustas que refuerzan su carácter aventurero. No pretende parecer un SUV coupé ni esconder su orientación familiar: el Forester sigue apostando por una silueta funcional y una gran superficie acristalada.
El resultado es un coche con más presencia que anteriormente y una estética que permite enfrentarse a alternativas como el Toyota RAV4, Honda CR-V o Mazda CX-5 con argumentos renovados.
El Forester mantiene el ADN más característico de Subaru
Más allá del diseño, uno de los grandes atractivos del Forester continúa siendo su planteamiento técnico. Subaru mantiene su conocido sistema de tracción total Symmetrical AWD, uno de los elementos que históricamente han diferenciado sus modelos frente a buena parte de sus competidores.
A ello se suma una generosa altura libre al suelo y el sistema X-MODE, encargado de adaptar diferentes parámetros del vehículo para mejorar la capacidad de tracción cuando aparecen superficies complicadas. Nieve, barro, caminos o pistas forestales son escenarios donde el Forester puede marcar diferencias respecto a numerosos SUV que están pensados casi exclusivamente para circular sobre asfalto.
La mecánica híbrida e-BOXER combina un motor bóxer de gasolina de 2,0 litros con asistencia eléctrica. El conjunto está asociado a una transmisión automática Lineartronic y permite al Forester contar con la etiqueta ECO de la DGT.
Su planteamiento no busca ofrecer unas prestaciones especialmente deportivas. La prioridad está en proporcionar una respuesta progresiva, suavidad de funcionamiento y facilidad de conducción, características especialmente importantes en un SUV pensado para viajar y para el uso familiar.
Espacio, seguridad y mucha practicidad
El interior también representa un importante argumento de compra. La gran pantalla vertical de 11,6 pulgadas concentra buena parte de las funciones multimedia y aporta una imagen considerablemente más moderna al salpicadero.
Subaru tampoco ha olvidado uno de los aspectos que tradicionalmente mejor ha resuelto en el Forester: la visibilidad. La amplia superficie acristalada facilita controlar todo lo que sucede alrededor del vehículo y contribuye a ofrecer una sensación interior de amplitud.
Las plazas traseras disponen de espacio suficiente para afrontar desplazamientos largos cómodamente, mientras que el maletero permite responder a las necesidades habituales de una familia. A ello se añaden diferentes soluciones prácticas pensadas para transportar objetos y aprovechar mejor el habitáculo.
La seguridad continúa siendo otro pilar fundamental. El sistema EyeSight reúne diferentes asistentes destinados a prevenir accidentes y facilitar la conducción en carretera.
El Subaru Forester no pretende convertirse simplemente en otro SUV híbrido. Su combinación de tracción total, capacidad fuera del asfalto, amplitud, seguridad y etiqueta ECO continúa diferenciándolo de buena parte de sus competidores. Ahora añade además una imagen mucho más atractiva, moderna y contundente, convirtiéndose en uno de los Subaru más interesantes de los últimos años y en una alternativa especialmente recomendable para quienes buscan un SUV familiar con auténtico carácter aventurero.