Francia revive el mito: el 2 CV Cocorico cumple 40 años desde el Mundial de México
El emblemático modelo de edición limitada festeja cuatro décadas convertido en un codiciado objeto de deseo que representa el orgullo y la cultura francesa
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El Citroën 2 CV es uno de los automóviles más influyentes de la historia automotriz, un icono de movilidad accesible que motorizó a generaciones. Dentro de su longeva trayectoria comercial, las ediciones especiales desempeñaron un papel crucial para mantener fresco su atractivo. Entre todas ellas, el 2 CV Cocorico (viene de la famosa expresión francesa cocorico, que es la manera en que los franceses escriben el sonido del gallo al cantar (lo que en español es "quiquiriquí") ocupa un lugar de honor por su audacia y su profunda conexión con la identidad popular gala. Cuarenta años después de su debut original, la firma francesa rinde homenaje a esta variante nacida de la pasión colectiva.
La génesis de este vehículo se remonta al año 1986, coincidiendo con la celebración del Mundial de Fútbol de México. En aquella época, la selección francesa atravesaba un momento dorado y despertaba una oleada de entusiasmo sin precedentes en su país. Citroën decidió canalizar esa energía nacional encargando un diseño especial al creativo Serge Gevin. Inicialmente, el proyecto buscaba celebrar el triunfo en el torneo, pero la eliminación de Francia ante Alemania Occidental obligó a replantear el enfoque comercial del modelo.
Estilo tricolor para la eternidad
El automóvil resultante se desmarcó de los motivos futbolísticos explícitos para transformarse en un homenaje imperecedero a los colores nacionales. Lanzado en octubre de 1986, el modelo tomó como base técnica el 2 CV 6 Spécial. Su carrocería pintada en tono Blanc Meije servía como lienzo para unos llamativos adhesivos laterales en degradado azul, blanco y rojo. El conjunto estético se completaba con aletas traseras en Rouge Vallelunga y rejillas de ventilación en Bleu Cocorico sobre el capó, logrando una estampa sumamente llamativa.
Los detalles específicos añadían un toque exclusivo a la simplicidad del utilitario, destacando las insignias traseras decorativas y una capota blanca a juego con las llantas. Además, incorporaba elegantes tapacubos de acero inoxidable heredados del Dyane 6. En el habitáculo, el minimalismo habitual del coche se vestía de gala mediante banquetas tapizadas en piel sintética azul sodalita estilo Tep Jean. Aquella configuración interior evocaba el inconfundible arte de vivir de la sociedad de mediados de la década de los ochenta.
Rareza mecánica valorada por coleccionistas
Bajo su vistosa indumentaria patria, el Cocorico mantenía intactas las virtudes mecánicas que consagraron al mito. Equipaba el fiable motor bicilíndrico de 602 centímetros cúbicos, capaz de entregar una potencia de 29 CV. Gracias a un conjunto ligero que apenas superaba los 600 kilogramos de peso, el coche ofrecía un comportamiento ágil y su característica suspensión independiente de extraordinario confort. Era un medio de transporte espartano, sumamente económico y con una personalidad visual arrolladora.
La producción total se limitó estrictamente a 1.000 unidades vendidas exclusivamente en el mercado francés hasta marzo de 1987. Inicialmente, la respuesta comercial fue discreta debido a que la esperada victoria deportiva que iba a impulsar las ventas nunca llegó. Sin embargo, ese volumen de fabricación tan reducido terminó jugando a su favor con el paso del tiempo. En la actualidad, el 2 CV Cocorico se ha consolidado como una cotizada pieza de colección muy buscada por los entusiastas de la marca. Cuarenta años después, representa el espíritu atemporal, libre y entrañable de Citroën.
