MINI y Vagabund reinventan el Countryman y llevan la música a todas partes

Prototipos únicos del MINI Countryman por la colaboración con Vagabund. MINI
  • Estos vehículos se presentan como plataformas móviles de encuentro, diseño y experiencia sonora

  • MINI y Vagabund plantean una reflexión sobre el papel del automóvil en la cultura actual

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La colaboración entre MINI y el estudio creativo Vagabund da lugar a dos prototipos únicos del Countryman que se basan en los festivales de música. Inspirados en la cultura de los festivales, la música y el espíritu comunitario, estos vehículos se presentan como plataformas móviles de encuentro, diseño y experiencia sonora, reforzando el histórico compromiso de la marca con la personalización. Dos vehículos que trascienden el concepto de automóvil convencional.

El proyecto, respaldado por el director de MINI, Jean Philippe Parain, subraya la capacidad de reinterpretar un modelo icónico desde una perspectiva cultural. La propuesta combina la base tecnológica del Countryman con la intervención estética de Vagabund, dando como resultado dos piezas complementarias que dialogan entre sí a través del contraste visual y conceptual.

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A nivel estético, ambos modelos destacan por una identidad claramente diferenciada. Uno apuesta por el acabado Melting Silver con detalles en tonos arena y blanco, transmitiendo ligereza y frescura. El otro, en Midnight Black, adopta un enfoque monocromático, técnico y preciso. Esta dualidad no es casual: solo al contemplarlos juntos se entiende la narrativa completa del proyecto, que juega con la percepción y la complementariedad.

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Diseño robusto

Las modificaciones estructurales refuerzan el carácter robusto del vehículo. Los pasos de rueda ensanchados, la mayor altura de la carrocería y las llantas de 20 pulgadas con tapacubos impresos en 3D aportan una presencia más contundente. A ello se suma un rediseño integral de parachoques y parrilla, así como un portaequipajes superior construido con aluminio cortado con láser y malla de acero, que conecta visualmente con el lenguaje acústico del conjunto.

Sin embargo, el elemento más disruptivo es la transformación del vehículo en un sistema de sonido. Las ventanillas traseras se sustituyen por una instalación acústica diseñada para proyectar música al exterior. Fabricada en granito de polímero moldeado, esta estructura garantiza una reproducción precisa, mientras que la integración de altavoces y subwoofers convierte cada unidad en un escenario independiente.

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Cuando ambos vehículos operan conjuntamente, crean una experiencia inmersiva que trasciende lo automovilístico. La apertura del portón trasero activa una dimensión sonora pensada para eventos comunitarios, reforzando la idea del coche como catalizador social.

Entre nostalgia y vanguardia

El proyecto incorpora también guiños culturales que enriquecen su narrativa. Destaca la inclusión de un Walkman integrado en una carcasa impresa en 3D, un elemento que contrapone la intimidad del sonido personal frente a la proyección colectiva del sistema exterior. Esta combinación de referencias analógicas y diseño contemporáneo sintetiza el enfoque experimental de la colaboración.

Más allá del diseño, MINI y Vagabund plantean una reflexión sobre el papel del automóvil en la cultura actual. Lejos de limitarse a la movilidad, el Countryman se redefine como espacio de interacción, creatividad y expresión colectiva.

Uno de estos prototipos se presentará oficialmente en Auto China 2026, en Pekín, antes de iniciar una gira orientada al contacto directo con el público. Con ello, la marca reafirma su apuesta por experiencias compartidas y por una personalización que va más allá de lo estético para convertirse en identidad cultural.