La Dirección General de Tráfico advierte sobre una multa que puede pillar desprevenidos a muchos conductores
La comodidad al volante puede derivar en multas de hasta 200 euros
Estos son los cambios que se vienen en el sistema de etiquetas de la DGT
El invierno trae consigo temperaturas muy bajas. Muchos conductores buscan protegerse del frío antes de arrancar el coche. Además, los expertos recomiendan no poner la calefacción hasta pasados unos minutos. Y ello deriva en la imagen de conductores con abrigos gruesos, chaquetas acolchadas o prendas muy voluminosas. Sin embargo, lo que parece una simple cuestión de comodidad puede convertirse en un problema serio. También puede acabar en multa.
La Dirección General de Tráfico (DGT) recuerda que el conductor debe mantener siempre la libertad de movimientos al volante. No se trata solo de conducir con atención. También influye la ropa que se utiliza. Si una prenda limita la movilidad, puede afectar al control del vehículo.
La libertad de movimientos es esencial en la conducción
Aunque muchos no lo saben, la normativa de tráfico indica que el conductor debe poder manejar el coche con precisión y rapidez. Esto implica girar el volante con facilidad. También reaccionar de forma inmediata ante cualquier imprevisto. Si algo impide estos movimientos, puede considerarse conducción negligente.
Los abrigos voluminosos pueden generar varios problemas. En primer lugar, limitan el movimiento de brazos, hombros y torso. Esto reduce la capacidad para realizar maniobras rápidas. En situaciones normales puede pasar desapercibido. Pero en una emergencia, cada segundo cuenta.
Las multas por conducir con abrigos voluminosos pueden llegar a los 200 euros
En este contexto, los agentes de tráfico pueden actuar. Si consideran que la prenda dificulta la conducción, pueden imponer una sanción económica. La multa puede alcanzar los 200 euros. No es habitual, pero la ley permite hacerlo si se interpreta que el conductor no tiene el control total del coche.
Otro aspecto importante es el cinturón de seguridad. Las prendas muy gruesas impiden que se ajuste correctamente al cuerpo. Esto reduce su eficacia en caso de accidente. En una colisión, el abrigo puede crear un espacio entre el cinturón y el torso, aumentando el riesgo de desplazamiento del cuerpo.
Por todo ello, la DGT recomienda una medida sencilla. Antes de conducir, conviene quitarse los abrigos pesados o aflojarlos. Así se mejora la movilidad al volante. También se garantiza que el cinturón funcione correctamente. Un pequeño gesto que evita riesgos y también posibles multas.
