Onimusha: Way of the Sword sorprende con uno de los mejores sistemas de combate de acción de este año
Capcom cierra su año perfecto con otro juegazo pulido hasta el máximo y exquisito en el combate
Capcom ha encontrado la fórmula para que nunca nos falte un Resident Evil: alternar nuevos juegos y remakes
Onimusha: Way of the Sword es el cuarto gran videojuego que Capcom lanza, más allá de ports y ediciones remasterizadas, en este exitoso año 2026. La compañía japonesa, que ya triunfó con Resident Evil: Requiem, hizo las delicias de los fans del JRPG de colección de monstruos con Monster Hunter Stories 3, y nos emocionó y conmovió a partes iguales con Pragmata, pondrá a la venta este juego de acción y aventura el próximo viernes 4 de agosto en PS5, Xbox Series, PC y Nintendo Switch 2. Y, si te gustan los juegos de espadas, samuráis, la fantasía oscura y la mitología japonesa, no puedes perderte este título, porque, aunque tiene sus limitaciones, jugablemente es una delicia. Vamos con el análisis.
El apartado narrativo acompaña sin restarle el más mínimo protagonismo a la katana
A nivel narrativo, Onimusha: Way of the Sword es una entrega independiente de juegos anteriores, desvinculada a los míticos títulos de PlayStation 2, algunos de los cuales han sido remasterizados recientemente. El juego nos cuenta la aventura iniciática de Musashi Miyamoto como Onimusha, un guerrero que ha adquirido capacidades demoníacas para luchar. Este joven espadachín, que se nos presenta, en primera instancia, como torpe y alocado, pero también sumamente talentoso, se ve abocado a portar el poder de los demonios (Oni) mediante un brazalete que se alimenta de almas para sobrevivir. Su decisión es la de usar sus nuevos poderes para hacer el bien y limpiar la ciudad de Kioto de los Genma, demonios fantasma malvados que están saliendo del infierno. En este sentido, nuestro protagonista, a quien Capcom ya utilizó en el anime de la saga publicado en 2023, emprende de manera paralela su propio viaje en busca del poder y la fuerza, lo que un samurái llama "el camino de la espada".
De este modo, si bien Musashi queda lejos de otros protagonistas similares como Jin Sakai, de Ghost of Tsushima, el tono que le da Capcom no busca, ni de lejos esos niveles de intensidad. Más bien, la narrativa intenta acompañar y ser motor de todo lo que sucede, sin restarle el protagonismo al combate por medio de largas cinemáticas ni de miradas intensas hacia el infinito. Al contrario. Eso sí, dentro del tono más ligero enmarcado en un universo de fantasía oscura dentro de la mitología japonesa, el juego tiene momentos en los que nuestro héroe duda y amaga con sucumbir a la presión y la corrupción. Se nos presenta a un héroe imperfecto, que se cae y se levanta, que madura de la mano con el avance del juego. Algo más propio de una escritura más actual.
Como su contraparte y villano, tenemos a Minamoto no Yoshitsune, otrora héroe en una antigua guerra que reniega de la muerte y ha decidido sembrar el caos en el mundo de los vivos.
La ciudad de Kioto, aderezada con niveles lineales para construir el mundo
En cuanto al diseño de niveles y la estructura de este mundo, Onimusha: Way of the Sword se divide en un mini mundo abierto en la ciudad de Kioto, al cual hay que sumar varios niveles adicionales más que, en su gran mayoría, son completamente pasillescos. Algún nivel hay un poco más intrincado, pero no llega a poder calificarse de gran diseño ni de "intrincado". Son sucesiones de zonas muy lineales con leves bifurcaciones en las que habrá un cofre al final con algún tipo de material o recompensa.
En este sentido, hay zonas más destinadas a avanzar mediante puzzles de apertura de puertas, de manivelas y ese tipo de cosas, mientras que en otros, simplemente, encontrarás una sucesión de arenas de combate donde acabar con los genma, los enemigos de este videojuego. En cuanto a la forma de recorrerlo, se hace todo a pie, aunque conforme avanzas, Musashi va desbloqueando una velocidad cada vez más rápida, por lo que podrás ir de punta a punta en menos de un minuto.
La forma de recorrer este mundo es su sistema de misiones. En este sentido, es un juego 'más Ubisoft' que otros de Capcom, ya que lo hacen mediante iconos de misiones, tanto principales como secundarias y hasta de coleccionables. Es verdad que algunas recompensas son muy jugosas, ya que te ayudarán a mejorar los ropajes (la salud), la espada (el ataque) o el guantelete (recogida de almas).
Es más, el juego está diseñado para que vayas alternando constantemente entre misión principal y secundarias, ya que a medida que juegas vas sintiendo que la dificultad se eleva, por lo que tendrás que ir consiguiendo dichas mejoras para que tu personaje progrese, quite cada vez más vida y se sufra menos con cada golpe del enemigo. Si no, tengo la impresión de que la curva de dificultad se eleva demasiado. Del mismo modo, tendrás Espejos Oni, el equivalente a las hogueras, donde podrás guardar partida, hacer viajes rápidos entre ellos y otras actividades, como cambiar nuestro aspecto o la bolsa de "medicinas".
El combate, el apartado más brillante de Onimusha: Way of the Sword
Pasamos ahora al combate, y no nos equivocamos si decimos que este es uno de los sistemas de combate más precisos de este año. Y es que este juego la katana es el eje central. Con ella tienes el clásico ataque fuerte y débil, pero mucho más. Porque, aunque el apartado fundamental de este juego sea el combate, lo más importante es la esquiva perfecta, con un timing milimétrico, y el parry. De cómo y cuándo esquives dependerá que puedas asestar un golpe preciso a la contra o no. Y es que, aunque este juego es más proactivo de lo que, por ejemplo, puede ser un soulslike, sin llegar al punto de un hack and slash, creo que encuentra un punto a medias de ambos que funciona bien.
Casi siempre, los enfrentamientos contra enemigos más básicos suelen ser bastante repetitivos. Todos los enemigos tienen dos barras como en Sekiro: una de salud y otra de postura o estabilidad. Contra enemigos sencillos no hace falta, pero contra jefes, lo ideal es bajar la barra roja para provocar el estado de aturdimiento. Esto es especialmente significativo con los jefes. Eso sí, hay veces que los sistemas interactúan y acaban sucediendo cosas magníficas. Por ejemplo, hay unos enemigos que giran como una peonza y tienen pinchos. Pues, en uno de los enfrentamientos, después de desviar un ataque, hice que un enemigo rodara en dirección contraria y acabara arrollando a otros Genma. Incluso destruyó el escudo de uno de ellos y terminó matándolos.
El fuego es otro de los elementos que mejor funcionan. Si lanzamos algo ardiendo, podemos provocar que otros elementos cercanos también se incendien, y el juego ofrece distintas maneras de aprovechar las llamas que aparecen durante los enfrentamientos. En una ocasión estaba rodeado de enemigos y utilicé un ataque que funciona como una especie de ciclón. En ese momento, uno de los zombis lanzó una flecha de fuego que atravesó el área del ataque, prendió el tornado y terminó incendiando a todos los enemigos que estaban a mi alrededor.
De este modo, cuando el sistema funciona, lo hace realmente bien. Hay momentos en los que un parry activa una pequeña cámara lenta y podemos ver cómo nuestro personaje desvía con la katana el ataque de un enemigo que está utilizando un arma mucho más grande. Saltan las chispas, la acción se ralentiza durante un instante y la sensación de impacto y de escena cinematográfica son fantásticas. Y también se forman de manera improvisada duelos de uno contra uno con espadas, teniendo que cambiar tu patrón de ataque para sorprender al enemigo o, por el contrario, pulsar repetidamente un botón a modo de quick time event para ganar esa disputa.
Contra enemigos fáciles te vas a hartar, aunque para ellos también tienes el arco. Y es que esta se ha convertido en un arma fundamental para mí, ya que siempre que puedo evito el confrontamiento directo. No por miedo, sino por pereza. Entonces, afinas puntería y a muchos 'masillas' te los cargas de un flechazo en la cabeza fácil. Por si fuera poco, conforme avanzas más desbloqueando nuevas herramientas, desde nuevas mecánicas para navegar por el mundo a otras armas, llamadas "Armamento Oni". Estos son como ataques especiales en los que cada arma incide más en un tipo de daño concreto: daño en área, restar barra de aturdimiento, daño de fuego...
Sin embargo, donde este juego brilla en su sistema de combate es contra los jefes. Aquí, al menos en los primeros, cada boss tiene un girito propio por el cual va a quedar más expuesto y te va a ser más fácil matarlos. Cada jefe tiene patrones bastante diferentes y nos obliga a aprender cómo enfrentarnos a él. Hay algunos que favorecen especialmente el uso de los desvíos, mientras que otros requieren que ataquemos en momentos concretos. En más de una ocasión me he encontrado con enemigos contra los que el parry es prácticamente la mejor herramienta para ganar, ya que encadenan ataques con tanta continuidad que intentar derrotarlos únicamente a espadazos puede convertirse en una tarea demasiado larga. En el fondo, lo más fácil es generar aturdimiento para hacer un remate, el cual, según en el punto en el que le ataques (puedes elegirlo en una escena a cámara lenta), le resta más o menos salud.
El único problema real que he sufrido en este juego es a la hora de curarme. Y es que se hace con el botón de la flecha hacia arriba. Sin embargo, si estás corriendo, protegiéndote o haciendo cualquier otra cosa (a veces sin darte cuenta), no te curas. Entonces, no me ha pasado mucho pero sí me han matado varias veces porque el personaje no se ha curado cuando le daba y justo en ese momento recibí un golpe.
El apartado técnico brilla con un enorme doblaje al español
En el apartado técnico, Onimusha: Way of the Sword deja muy buenas sensaciones. He jugado toda la aventura en PlayStation 5 Pro, utilizando el modo rendimiento, y el resultado ha sido excelente tanto a nivel visual como de rendimiento. El juego apuesta por una resolución dinámica que puede alcanzar los 4K mediante reescalado y mantiene los 60 fotogramas por segundo como objetivo en este modo, algo especialmente importante en un título en el que la precisión de los parrys y la respuesta del combate tienen tanto peso.
Visualmente es un juego realmente espectacular. Los escenarios, los modelados de los personajes, los efectos de partículas y, especialmente, los efectos asociados al combate consiguen que Onimusha luzca como una producción de bastante nivel. Además, en PS5 Pro cuenta con soporte para ray tracing, aunque es una tecnología que en este caso no termina de lucir todo lo que podría. El principal motivo es la propia iluminación del juego. Buena parte de la aventura transcurre en exteriores con un cielo constantemente nublado, por lo que no tenemos grandes contrastes de luz, sombras muy marcadas o reflejos que permitan apreciar especialmente bien las ventajas del ray tracing. Es una de esas tecnologías que está presente y que probablemente aporta mejoras a la imagen, pero que no resulta tan evidente a simple vista durante la partida.
Durante las horas que he jugado no he apreciado bugs destacables ni problemas técnicos que hayan afectado a la experiencia. Además, el juego cuenta con una actualización disponible desde el primer día destinada a mejorar distintos aspectos de la experiencia, algo que siempre es positivo de cara a recibir una versión más pulida desde el lanzamiento. Alguna vez también encuentras la típica pantalla de carga encubierta por un pasillo o un pasadizo, pero nada especialmente sangrante ni largo. Además, el juego viene completamente doblado al español, con un nivel excelso en la actuación vocal y actores de doblaje muy conocidos.
Conclusiones de Onimusha: Way of the Sword
Onimusha: Way of the Sword es un videojuego que sabe perfectamente qué quiere ser. Capcom ofrece un juego de acción bastante contenido, con un pequeño mundo abierto, niveles lineales y una historia que cumple con su función sin llegar a ser especialmente memorable. Y, aunque todo esto puede hacer que parezca una propuesta algo conservadora, también permite que la compañía japonesa centre sus esfuerzos en lo que realmente importa: el combate.
Porque si algo hace bien Onimusha es combatir. El sistema de parrys, las esquivas, las barras de estabilidad, las diferentes opciones y, sobre todo, la forma en la que algunos elementos interactúan entre sí consiguen que enfrentarse a los enemigos resulte tremendamente satisfactorio. Es especialmente brillante contra los jefes, donde aprender sus patrones y dominar el momento exacto para desviar sus ataques genera algunos de los mejores momentos que he disfrutado este año en un juego de acción.
Es cierto que hay enemigos básicos que se hacen repetitivos, que la estructura de niveles no sorprende demasiado y que la narrativa podría haber desarrollado mejor algunos de sus personajes y giros. También hay pequeños problemas, como un sistema de curación que puede llegar a resultar frustrante. Sin embargo, ninguno de ellos consigue empañar demasiado una propuesta que tiene muy claro cuál es su principal virtud.
Si te gustan los juegos de espadas, los samuráis y la fantasía oscura, resulta complicado no recomendar Onimusha: Way of the Sword. No es la aventura más ambiciosa de Capcom ni pretende serlo, pero sí es una de las experiencias de combate más satisfactorias que he encontrado este año. Una vuelta de Onimusha que apuesta por lo clásico y que, cuando te pone una katana en las manos, demuestra por qué esta saga llevaba tanto tiempo siendo tan querida.
Plataforma analizada: PS5 Pro
Lo mejor:
- Un sistema de combate preciso y satisfactorio, especialmente gracias a los parrys y las esquivas.
- Los combates contra los jefes, con patrones diferentes y mecánicas propias que obligan a aprender a combatirlos.
- La interacción entre los diferentes sistemas de combate, con situaciones muy satisfactorias provocadas por los enemigos, el escenario y elementos como el fuego.
- El apartado audiovisual, con unos escenarios, efectos y animaciones que hacen que el juego luzca espectacular.
- El doblaje al español, de un nivel excelente y con voces muy reconocibles.
- Los 60 FPS en PS5 Pro, que encajan especialmente bien con la precisión que exige el combate.
- La progresión, que recompensa realizar las misiones secundarias con mejoras que realmente tienen utilidad durante la aventura.
Lo peor:
- Los enemigos básicos pueden resultar muy repetitivos, especialmente por la facilidad con la que caen y la cantidad de enfrentamientos similares que plantea el juego.
- El diseño de niveles es demasiado conservador, con zonas muy lineales y un mundo abierto pequeño y bastante centrado en iconos y actividades.
- La historia no siempre desarrolla suficientemente sus personajes y giros, especialmente en algunos momentos importantes.
- El sistema de curación es mejorable, ya que el personaje no se cura si está realizando otra acción en el momento de pulsar el botón.
- Algunas recompensas y actividades secundarias resultan poco inspiradas, aunque sirven como vía para mejorar al personaje.

