Rune Dice, una montaña de dados encarnada en un roguelike dicebuilder
Un loop ideal para rebozarse en la rejugabilidad
Slay the Spire 2 destrona a Mewgenics y supera a Marathon con un récord de Steam
Rune Dice es una de tantas experiencias entroncadas al éxito de Slay the Spire o Balatro que se entroncan en el apellido roguelike para encauzarnos sin límites de rejugabilidad. En este caso el avistamiento está en una cubierta repleta de dados que envuelve al rolero hasta cubrir la estantería de todas sus pertenencias. Con una propuesta muy sencilla en la que simplemente utilizamos un tablero como base jugable donde empujamos los dados para que se entrelacen entre ellos, la base es una especie de billar estratégico enlazado a un combate por turnos.
La puesta en escena de Rune Dice es tan sencilla como adictiva, pero sobre todo responde a la necesidad de un desbloqueo continuo de habilidades bajo el poder de los dados. La amalgama de posibilidades de encantamientos, estados, bloqueos y magias salidas de todo RPG es el gran medidor para entender que todo es la consecuencia de manipular la mesa con el movimiento de los dados mediante una simple tirada.
El título de Smart Raven Studio es la consecuencia de una escena repleta de juegos roguelike donde un punto de originalidad lo cambia todo, porque el punto de partida es sencillo, pero cuando conecta con la efectividad, con el gusto y con un buen combate, funciona a la perfección. En este caso es todo tan simple como entender que hay que empujar un dado de '1' de valor hacia otro del mismo que luego saltará al más cercano del siguiente nivel ('2), y así sucesivamente hasta hacer combinaciones. Porque el dado puede ser simple o tener una habilidad unida a él, lo que genera una escalera de posibilidades.
La gracia del juego es que en esa primera tirada del dado principal, podemos golpear directamente a otros para generar combos y generar un choque de varios dados de cifras superiores. Y la esencia del billar está presente porque literalmente el pico de un dado en la dirección correcta puede marcar la diferencia entre hacer un combo tremendo o no generar absolutamente nada en tu turno.
La propuesta pasa por el típico mapa a lo Slay the Spire en el que tenemos que ir variando de elecciones para saber si vamos a una tienda, a un combate de un jefe, o uno normal, aunque en este caso no hay niveles. Es un único mapa que a veces se siente algo frío, no sé si por la perspectiva, por los colores o por la presentación, pero no acompaña a crear una historia. Y es parte de lo que es el juego, no hay mucha vinculación con una narrativa a pesar de que los personajes están en una taberna de inicio, pero tampoco es que lo necesite la dinámica para entrar de vez en cuando, echar una run y desconectar.
De primeras he tenido la percepción de que el juego es algo sencillo en cuanto a los combates, sobre todo en las primeras 10 horas donde no hay mucho reto si tienes cierta experiencia en los roguelike y en los combates. A poco que controles la dinámica de los dados, es relativamente fácil conseguir dinero si apuestas por ello, porque hay dados ahí que se enfocan en la economía, así como en la curación o el daño. En cierta forma es un dicebuilder, porque en vez de construir un mazo de cartas, vas ampliando la montaña de dados con todo lujo de detalles para luego atacar con ellos.
Las vertientes iniciales, de personajes y dados
Uno de los puntos fuertes de Rune Dice es ese descubrimiento completo hasta llegar a todas los personajes con sus variantes, porque hay tantas formas de juego como perfiles, pero tienen muchas posibilidades. El mago no sólo tiene una versión, cada una de ellas afronta la partida con diferentes dados de inicio que son el arquetipo para construir los combos entre dados de ese ese momento.
Realmente funciona, aunque a veces tengo la sensación de que en late de cada partida, si se juega a economía, es relativamente sencillo enmarcar la partida dentro de las 4-5 pasivas que se pueden conseguir en la tienda. Aún así es tan fácil como enfocar la partida según las necesidades de cada personaje, sin duda lo más divertido de las probaturas hasta llegar a los jefazos más difíciles.
Yo he disfrutado el juego, porque creo que sabe a lo que va y funciona. No creo que sea un juego que vaya a cambiar la industria, pero tampoco lo busca; intenta darle una vuelta de tuerca al planteamiento inicial donde Slay the Spire y Balatro se han convertido en referentes para que, a partir de ahí, nazcan alternativas de todo tipo. Tanto la búsqueda estratégica de la condición de victoria como el efecto para acoplar dados son satisfactorios. A poco que funcione bien, puede tener un recorrido muy largo para crecer desde multitud de planos con futuras actualizaciones, porque tiene una buena jugabilidad base muy buena, pero el contenido que tiene está limitado a esa jugabilidad. Y está muy bien gracias al loop, muy bien construido.
Lo mejor
- El peso de la rejugabilidad por la variedad de personajes y setups iniciales.
- La búsqueda de combos y condiciones de victoria in-game.
Lo peor
- Puede ser algo sencillo de inicio si tienes algo de experiencia en este tipo de rogues.
- En cierto punto avanzado se echan en falta más mecánicas o pasivas tanto en villanos como en los dados.

