Somos un agente de aduanas muy especial: evitamos que entren infectados zombi en nuestra zona de cuarentena
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Si alguna vez soñaste con ser un guarda de aduanas con un poder absoluto en medio de un apocalipsis zombi, Quarantine Zone: The Last Check es ese sueño hecho videojuego. Publicado por Devolver Digital con el sello de calidad e irreverencia que los caracteriza, este título nos ha llegado por sorpresa a PC, y lo ha hecho con una propuesta tan específica como extrañamente divertida: ser el filtro entre la salvación y el caos zombie.
Podemos encontrar en Quarantine Zone una inspiración directa en el fabuloso Papers, Please, salvando las distancias y llevando su propuesta a un nuevo plano tridimensional con exploración de síntomas, administración de recursos y momentos de acción explosiva. Aquí no estamos al servicio de un caprichoso estado totalitario sino de una comunidad que intenta sobrevivir a la infección zombi. No es un juego perfecto, pero es uno de esos títulos que te atrapan por su personalidad y mecánicas únicas. Y también por sus decisiones morales.
Diagnóstico mortal
En Quarantine Zone: The Last Check encarnamos a un soldado raso de lo que queda del ejército estadounidense asignado a una zona de cuarentena. Nuestro trabajo es tan simple como brutal: examinar uno a uno a los supervivientes que llegan a nuestra base, determinar si están infectados o no, y decidir su destino. A veces significa dejarlos pasar, otras, enviarlos a cuarentena, y en las peores, liquidarlos sin piedad.

La mecánica central gira en torno a la detección de síntomas. Al principio, el juego nos lanza signos claros: mordeduras evidentes, ojos amarillentos, sarpullidos pútridos. Pero con el tiempo, los síntomas se vuelven más sutiles, y el margen de error se amplía. ¿Esa mancha es un moretón o solo suciedad? ¿Esos ojos inyectados en sangre indican insomnio o zombificación inminente?
La gracia está en usar un abanico de herramientas para llegar al diagnóstico correcto: termómetro, medidor de pulso, martillo para comprobar reflejos, e incluso un escáner que atraviesa la ropa para ver qué esconden debajo (sí, es tan incómodo como suena). Este arsenal médico evoluciona conforme avanzamos, y aunque el proceso puede tornarse repetitivo, la tensión por tomar decisiones acertadas cada vez es mayor. Y es que el error es igual el caos y, seguramente, a la muerte de toda la comunidad que intentamos proteger.
Gestión de base y decisiones éticas
Más allá del chequeo físico en el punto de control de la zona de cuarentena, también debemos gestionar recursos y mantener nuestra base operativa: energía, comida, medicinas y personal. Cada evaluación exitosa nos otorga recursos que podemos invertir en mejorar las instalaciones. También se desbloquean minijuegos como el laboratorio, donde diseccionamos a infectados para descubrir nuevos síntomas (en una suerte de minijuego quirúrgico bastante directo), o las salidas nocturnas con drones armados para frenar las hordas zombis.

Pero este apartado de gestión de la base se queda solo en lo superficial. Todo se resuelve con un par de clics y las decisiones de administración no tienen el peso que deberían. Al final, el grueso del juego se decide en el puesto de control.
Y, por supuesto, con esta temática el juego no está exento de humor negro. Tendremos conversaciones delirantes en el puesto de control y las inspecciones corporales pueden traernos alguna sorpresa impactante: ¿granadas escondidas en orificios corporales? Todo es posible.
Una galería de horrores en el puesto de control
Visualmente, Quarantine Zone: The Last Check no va a ganar muchos premios, pero tiene ese encanto de producción modesta con alma: modelos sacados de assets genéricos, animaciones que a veces fallan, y cierto clipping evidente. Aun así, la capa de pulido que aporta Devolver Digital se nota, sobre todo en los efectos de sonido, las físicas de los cuerpos (los disparos hacen que los infectados salgan volando en un glorioso efecto ragdoll) y algunas voces con bastante calidad.

Quarantine Zone es un juego con una idea clara y una ejecución sólida, aunque limitada. Su ciclo jugable funciona, su ambientación engancha y la sátira del control sanitario en tiempos de crisis zombie tiene más capas de las que parece. Pero no todo es perfecto.
El juego cae en la repetitividad cuando ya conoces todos los síntomas posibles, y la gestión de la base pierde peso con mucha rapidez. Las herramientas médicas, aunque variadas, no siempre son demasiado intuitivas, y ciertos síntomas pueden confundirse por limitaciones gráficas, lo que lleva a errores injustos.
Quarantine Zone: The Last Check es una propuesta muy concreta pero una que te pone en un papel muy original dentro de toda la imaginería zombi. No es perfecto y puede caer rápido en la repetición, pero ofrece una experiencia incómoda, tensa, absurda y divertida a partes iguales. No es un título para todo el mundo, pero no se parece a nada que hayas jugado antes. Además, tras el lanzmaiento el juego ha añadido contenido de Dead by Deadlight, por lo que puede que algunos de sus personajes e infectados se pasen por tu puesto de control.

Lo mejor:
- Diagnóstico progresivo y mecánicas de inspección que enganchan
- Estilo visual con mucho carisma
- Humor negro y decisiones morales
Lo peor:
- Base-building superficial y sin profundidad
- Repetitivo a partir de la mitad de la campaña
- Algunos problemas visuales


