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Análisis de Skull & Bones: ponte al timón de tu propio imperio pirata

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Periodista. Músico. Padre. Gamer.

Jugué por primera vez a Skull & Bones en el verano de 2017, en el Convention Center de los Ángeles, durante aquel E3 donde Ubisoft anunció el desarrollo de este videojuego de navegación y piratas. La demo que probamos a puerta cerrada en aquel verano tenía un gran aspecto gráfico y recordaba a las batallas navales de aquel Assassin’s Creed IV: Black Flag en el que se inspiraba. Siete años después, tras múltiples retrasos, rumores de cancelación, largos silencios, cambios de rumbo y un salto de generación, Skull & Bones leva anclas por fin y se lanza a las peligrosas aguas de los jugadores y la crítica.

Nosotros llevamos ya acumuladas unas cuantas horas de navegación en esta historia de piratas que se centra, casi exclusivamente, en los barcos. Y es que esto es lo primero que hay que dejar claro de Skull & Bones. No es un juego de piratas, es un juego de barcos pirata. No esperes encontrar aquí mucho contenido protagonizado por tu personaje humano fuera de su barco, nada parecido a aquella experiencia de acción en tercera persona de Assassin’s Creed IV o, ni siquiera, algo parecido a Sea of Thieves. La propuesta de Ubisoft se centra casi en exclusiva en la mecánica de navegación y de combate naval. Por dejarlo claro: esto no es un RPG de mundo abierto en el que en lugar de coches para desplazarnos utilizamos barcos. Esto es más un juego de conducción de mundo abierto (como, por ejemplo, Forza Horizon) donde en lugar de al volante de un coche, vamos al timón de distintos barcos piratas.

Skull & Bones

Lábrate una leyenda en el mar

Es cierto que tenemos un avatar pirata que podemos personalizar, comprarle todo tipo de atuendos y pasearnos por los distintos puertos pavoneándonos como el mejor pirata del Índico, mientras nuestro barco descansa en la bocana del puerto. Pero estos momentos son básicamente para ir de compras, gestionar recursos, buscar y aceptar encargos y misiones, tunear y mejorar nuestro barco, conseguir armas, nuevos contratos, gestionar rutas comerciales y futuros negocios (cuando se abra la pata de gestión económica del juego) y poco más. Porque quitando todos estos elementos de gestión, el juego se desarrolla sobre las olas, maniobrando nuestra embarcación y explorando, combatiendo o realizando misiones. Vamos, que nuestro pirata es algo así como un menú de juego muy elaborado.

De hecho, llama la atención que ni siquiera para recoger recursos sea necesario desembarcar. Por ejemplo, si necesitamos una madera especial para fabricar alguna mejora para nuestro barco, navegaremos hacia alguna isla que cuente con dichos árboles. Y cuando lleguemos a sus costas, no tendremos que bajar del barco, acercarnos a los árboles y hacer que nuestro pirata corte y recolecte los troncos (o mandar al menos a nuestra tripulación que lo haga). Desde el propio barco pulsamos un botón (aparece un sencillo mini puzle donde tenemos que acertar con los colores en el momento adecuado) y de manera mágica los árboles se cortan, los troncos se trozean y la madera se almacena en la bodega de nuestra embarcación en un microsegundo.

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Y esta presencia casi testimonial del personaje humano del juego es muy similar a la de esos conductores de títulos como The Crew Motorfest (de la propia Ubisoft) donde puedes salir del coche y dar algún pequeño paseo, acercarte a algún evento y activar algunas características del juego. Pero poco más. Además, si los momentos ‘bípedos’ del juego nos sirvieran para entablar interesantes conversaciones con NPC’s y personajes secundarios y dar vida a una historia rica e interesante de piratería, podríamos decir que merece la pena.

Pero es que una de las grandes carencias de este Skull & Bones es su historia. Brilla por su ausencia, no cuenta ninguna trama interesante que sirva de hilo conductor mínimamente interesante. Quitando la historia de un par de NPC’s, que conducen todo el guión de esta primera campaña del jeugo, el resto es plano, predecible y falto de interés. Básicamente somos un capitán pirata venido a menos (tras un naufragio) que tenemos que intentar prosperar en el mundo de la piratería en el océano índico en pleno siglo XVII. Y poco más. Las conversaciones que tendremos con los NPC’s se reducirán a contarnos los detalles de los encargos que nos hagan y distintos niveles de insultos y fanfarronerías piratas varias. Casi al poco de comenzar el juego ya estarás saltándote las conversaciones (muy bien dobladas al castellano, por cierto). Y este es otro elemento que Skull & Bones comparte con los títulos de conducción de mundo abierto. Nadie reclama una gran historia en los juegos donde los coches son los protagonistas y, habrán pensado en Ubisoft, donde mandan los barcos debería pasar igual.

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Construye una flota y domina los mares

Así, el cogollo del asunto está en la conducción… en la navegación en este caso. Lo bueno es que este aspecto está muy cuidado y es divertido. Manejar los navíos es relativamente fácil y enseguida estás metido en escaramuzas fabulosas a nivel gráfico. Y esto es fácil que te enganche. El sistema es fácil de aprender, con un toque muy arcade, pero difícil de dominar y basa su éxito o fracaso (además de en tu puntería y la exigencia de un mínimo de habilidad) en el nivel, mejoras y añadidos de tu barco. Cuando pasas las dos o tres primeras horas de juego ya entiendes que esto va de tener el barco más grande, con las mejores defensas y armas y ser un poquito agresivo en las aguas de mar abierto. Así, pasarás la mayor parte del juego recogiendo recursos y completando misiones que te otorguen materias primas o botines para conseguir mejoras y dotar a tu barco con todos los añadidos y extras posibles.  Que, a su vez, te darán mayor ventaja en el mar y posibilidades de conseguir mejores botines y mejores recursos. Y así en un bucle sin fin hasta convertirse en el mejor pirata y dominar ese pedazo de mar.

Las misiones son bastante repetitivas: recoger determinados recursos, aniquilar algún barco de algún pirata rival, saquear algún puerto o ciudad o enfrentarte a las flotas de naciones que intentan dominar los mares (sobre todo a la flota francesa). El mapa abierto es cada vez más grande y abarca las Indias Orientales, la costa africana y un mar abierto gigantesco. Adentrarte en aguas desconcocidas, explorar para encontrar nuevas costas y practicar la piratería resulta una auténtica delicia, sobre todo acompañado de algunos amigos y completando desafíos de forma cooperativa.

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Pero esta campaña de misiones y desafíos es una excusa para aprender todo lo que ofrece el juego, dominar todas las tareas de la piratería y acceder a barcos más grandes y potentes para navegar hacia el endgame del juego, donde tendremos que mantener nuestro imperio pirata, dominando las rutas comerciales del mercado negro. Es aquí donde hay que poner un gran interrogante: ¿sabrá Ubisoft mantener este juego como servicio, dotarlo de contenido constante y convencer a los jugadores para que sigan ejerciendo la piratería en sus mares virtuales durante muchos meses? Ya lo veremos.

En cuanto al apartado técnico del juego no hay muchas quejas. Sobre las olas, los barcos se comportan de manera fluida y los gráficos no se resienten, ofreciendo algunos momentos épicos, como batallas en mitad de violentas tormentas eléctricas o sobre aguas tranquilas en una maravillosa puesta de sol. Es en los momentos fuera del barco donde hemos encontrado algunos fallos, como NPC's con algunos bugs y algunos otros fallos gráficos. Por cierto, hemos encontrado en múltiples ocasiones los mismos NPC's vestidos de maneras distintas para representar distintos personajes. Y otra pega son las cargas (con fundidos a negro) que, aunque muy breves, son constantes en el juego y nos sacan de la experiencia demasiado a menudo. En cuanto al doblaje al castellano todo bién y el audio del juego, con la genial banda sonora y las maravillosas canciones de la tripulación, es sobresaliente.

En general, el debut del juego no ha brillado y lo que de momento ofrece, sin ser el desastre que muchos aventuraban, puede que no sea suficiente para muchos. Veremos si tiene los mimbres necesarios para brillar a medio y largo plazo con su propuesta de vida pirata.

Las conclusiones de Skull & Bones

  • Lo mejor
    • El manejo de los barcos y los combates navales.
    • El apartado artístico está muy cuidado.
    • Tiene potencial para estirar el endgame si da con las teclas correctas.
  • Lo peor
    • La historia es casi inexistente y los personajes olvidables.
    • Fuera del barco todo es frío y soso.
    • Misiones repetitivas.

Nota: 70/100

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