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Carlos Alcaraz y el sufrimiento para remontar el partido a Zverev: "Ha sido uno de los partidos más duros de mi carrera"

Carlos Alcaraz celebrando un punto ante Zverev. Cordon Press
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Carlos Alcaraz ha conseguido meterse en la final del Open de Australia tras una remontada épica ante Zverev. El partido comenzó bien para él ganando los dos primeros sets, pero los problemas físicos les llevó a perder los dos siguientes. El alemán lo tenía todo de cara para cerrar el partido, pero el murciano no había dicho su última palabra. Devolvió un break que había roto al principio del juego y acabó remontando para llevarse el encuentro.

Tras el partido, Alcaraz habló de este sufrimiento que vivió contra Zverez y lo importante que es creer siempre en uno mismo para remontar las situaciones adversas. "Ha sido uno de los partidos más duros de mi carrera. La clave ha estado en creer. Estoy orgulloso de mí mismo por lo que he peleado en este partido".

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"No sé cómo lo he hecho, el tenis es un deporte que a veces es cruel, otras veces maravilloso. Un punto puede cambiarlo todo. Los problemas físicos podían pasar. En el quinto set me he encontrado mejor y he jugado a buen nivel físico. El partido era luchar, creer, esperar las oportunidades y no tener miedo para ir a por ello", comentó en 'Eurosport'.

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Alcaraz ya espera rival para la final

Alcaraz ya espera al rival que saldrá del cruce entre Djokovic y Sinner a los que conoce muy bien. "La final va a ser genial, pero prefiero quedarme con este momento y con esta gente, por el apoyo y la forma en la que me ha hecho volver en este partido. Intentaré dar lo mejor de mi el domingo también por vosotros".

El murciano pasó por todas las fases durante el partido. Llegó a confesar que había vomitado por el calor y los calambres, pero también tuvo que ser atendido por el fisio por un problema en la pierna. Durante muchos minutos Alcaraz estuvo cojo y los puntos los hacía con los pies clavados en la pista sin poder forzar mucho ni haciendo carreras. A medida que fue pasando el tiempo, empezó a encontrarse mejor y sus puntos comenzaban a ser ganadores. Zverev sacó su tenis, pero el tenista español nunca se fue del partido, ni cuando apenas podía andar.

Más de cinco horas después consiguió tirar de "cabeza, corazón y cojones" para asestar el golpe al alemán y colarse por primera vez en la final del Open de Australia.