Álex Márquez enseña lo destrozado que quedó el casco que le salvo la vida en Montmeló: "Tuve mucha suerte"

Álex Márquez, enseñando su casco. @alexmarquez73
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Hay caídas que se olvidan con el paso de las carreras y otras que permanecen para siempre en la memoria. La de Álex Márquez en el Gran Premio de Cataluña es de las segundas. El piloto de Gresini marchaba segundo, pegado a Pedro Acosta, cuando la KTM del murciano sufrió un repentino fallo de potencia en la aproximación a la curva 10. Álex no pudo reaccionar, impactó contra la moto de su rival y salió despedido hacia las protecciones en una de las imágenes más duras de la temporada. El accidente obligó incluso a detener la carrera con bandera roja y acabó con Márquez trasladado al hospital, donde se confirmó una fractura de la clavícula derecha y otra en la vértebra C7.

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El casco que lo cambió todo

Meses después, el propio Álex ha decidido volver a aquel momento, pero esta vez con un objeto que habla por sí solo. El piloto ha mostrado en sus redes sociales el casco que llevaba puesto en Montmeló y que terminó visiblemente destrozado después del impacto. Tenerlo ahora entre las manos le provoca una sensación difícil de explicar, especialmente al recordar que llegó a perder la conciencia durante unos minutos tras la caída. "He experimentado muchas carreras a través de mis años como piloto, y siempre mis cascos Shoei han protegido mi cabeza. En el GP de Cataluña tuve la peor caída de mi carrera, este es el casco. Tenerlo en mis manos me genera una sensación extraña", explica.

La imagen del casco permite poner todavía más en perspectiva la violencia del accidente. Márquez reconoce que aquel día tuvo una suerte que va mucho más allá del resultado deportivo o de las lesiones sufridas: "Cuando me caí, perdí la conciencia durante unos minutos, pero gracias a Shoei salvé mi vida". Una reflexión especialmente contundente después de comprobar cómo quedó la protección que llevaba en la cabeza. Aquella carrera terminó con Álex en el hospital y con todo el Mundial de MotoGP conmocionado por un accidente que pudo haber tenido consecuencias todavía mayores. Ahora, al enseñar el casco, el catalán pone rostro y objeto a uno de los momentos más delicados de su trayectoria.

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