El PSG, campeón: Doué eclipsa la reacción de Emery en una desubicada Supercopa

Kvaratskhelia y Doué, goleadores ante un Aston Villa desatinado en ataque
El Teresa Herrera señala, desnuda carencias y pide fichajes
Si aún queda alguna mente pensante en los estamentos del fútbol mundial, o en este caso europeo, debería preguntarse por qué la Supercopa de Europa se disputa 24 días después de la final del Mundial. Sin pretemporada, con los jugadores recién llegados de vacaciones, plantillas a medio hacer y ritmo lento y por momentos soporífero. Era lo esperado, fruto de un calendario tan exigente como demente en una industria en la que nadie quiere ceder su parte del pastel, como también era esperado que el PSG se impusiera al Aston Villa. Porque, pese a todo el contexto, el equipo de Luis Enrique sigue siendo el mejor del mundo.
No lo puso fácil el cuadro de Unai Emery, quien siempre tiene un aura especial con las competiciones europeas. No alargó su idilio en Salzurgo, en una noche más tórrida en lo futbolístico que en lo climático. El ritmo fue lento, el PSG dominó el esférico y el Aston Villa jugó arreones. Pero qué arreones, eso sí.
Kvaratskhelia, que no jugó el Mundial y era de los pocos que llegaba fresco a la cita, marcó un golazo a los 20 minutos que parecía marcar un camino inequívoco. El PSG tuvo un par de ocasiones claras para sentenciar en el primer tiempo, pero los ingleses reaccionaron en el tramo final del primer tiempo con Brian Madjo como gran protagonista: falló dos ocasiones claras, envió una tercera contra el palo y envió la cuarta al fondo de la red ante un Pacho que seguía de vacaciones, mirando a las montañas.
Dembélé acude al rescate y el VAR proclama campeón al PSG
Luis Enrique, que dejó de inicio a Dembélé y Fabián en el banquillo tras regresar de sus vacaciones hace apenas dos días, recurrió al galo tras el paso por vestuarios y de sus botas nació el 2-1 para asistir a Doué. Toda la defensa se quedó parada y el francés definió, pero no lo celebró. Parecía fuera de juego, tuvo que intervenir el VAR: Cash había decidido quedarse tres metros detrás del resto de compañeros para alegría parisina.
El partido se rompió en el tramo final, propio del cansancio y la falta de fondo de los dos equipos a estas alturas de una temporada que todavía ni siquiera ha comenzado. Perdonaron las sentencia los galos, perdonaron el empate los ingleses y no se volvió a mover el marcador en un partido inevitablemente deslucido por su ubicación en el calendario. Si la UEFA quiere relanzarlo, haría bien en revisar sus fechas.

