La afición del Barça elige a Lamine Yamal y se 'olvida' de Leo Messi: "Es la primera vez que no quiero que gane"

Aficionados del Barça, en Barcelona. ElDesmarque
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La final del Mundial entre España y Argentina ha provocado un dilema sentimental muy especial entre los aficionados del FC Barcelona. Durante casi dos décadas, Leo Messi fue mucho más que el gran ídolo del Camp Nou: fue el futbolista que marcó una era irrepetible, el líder de los mayores éxitos de la historia del club y un jugador que conquistó el corazón de varias generaciones de culés. Para muchos, verle levantar la Copa del Mundo en Catar fue uno de los momentos más emocionantes de su carrera. Sin embargo, esta vez el escenario es diferente. Enfrente está una España liderada por Lamine Yamal, el gran símbolo del presente y del futuro azulgrana, un futbolista llamado a recoger el testigo del argentino en el imaginario culé y que ha despertado una ilusión que recuerda a los primeros años de Messi.

Las cámaras de ElDesmarque, con David Ibáñez a pie de calle, comprobaron ese cambio de sentimiento entre la afición barcelonista. Aunque el cariño hacia Messi permanece intacto, la mayoría de seguidores prioriza ahora el éxito de la selección española y de Lamine Yamal. "Quiero que gane España", resumía un aficionado. Otro reconocía el conflicto emocional: "Siempre lo he amado, pero quiero que gane España". Incluso hubo quien admitió que "es la primera vez que quiero que pierda Messi", mientras otro confesaba entre risas: "Lo siento, Messi, esta vez espero que pierdas". Tampoco faltó quien reflejó perfectamente la división de sentimientos: "Somos españoles, pero una derrota no sería del todo mala porque somos muy de Messi".

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Lamine Yamal, el favorito de los culés

La aparición de Lamine Yamal ha cambiado muchas cosas en el barcelonismo. Su talento, desparpajo y capacidad para decidir partidos le han convertido en el nuevo gran referente de la entidad y en el futbolista sobre el que se construyen todas las ilusiones del futuro. Nadie discute que Messi seguirá ocupando un lugar intocable en la historia del club, pero la final del Mundial representa simbólicamente un relevo generacional. El ídolo eterno se enfrenta al heredero que ha devuelto la esperanza al Camp Nou. Y, por primera vez para muchos culés, el corazón deja a un lado la nostalgia para apostar por el presente: el de España y el de Lamine Yamal.