Se acabaron los culebrones como el de Julián Álvarez: la FIFA pone fin a las cláusulas abusivas en el fútbol
La FIFA modifica su reglamento de transferencias y limita el peso de las cláusulas de rescisión, con nuevos criterios para resolver los conflictos entre clubes y jugadores
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El fútbol afrontará desde el próximo 1 de enero un cambio relevante en la relación contractual entre clubes y futbolistas. La FIFA ha aprobado una modificación de su reglamento de transferencias que afectará directamente a las cláusulas de rescisión y a la forma de resolver determinadas disputas cuando un jugador quiera abandonar su equipo, como ocurrió en el caso de Lass Diarra. Este cambio llega después de años en los que algunas operaciones han quedado bloqueadas por cantidades consideradas como inasumibles por los clubes compradores o por la negativa de los clubes a sentarse a negociar, como ha ocurrido con Julián Álvarez y el Atlético de Madrid y Barcelona.
Un nuevo criterio que cambia por completo las salidas de los jugadores
Según informa el Diario AS, la principal novedad afecta al artículo 17 del Reglamento sobre el Estatuto y la Transferencia de Jugadores. A partir de enero, las competiciones deberán adaptar sus contratos a un modelo en el que el precio para romper unilateralmente la relación entre futbolista y club guarde una proporción razonable con las circunstancias de la operación.
Hasta ahora, determinar una compensación en estos conflictos podía convertirse en un proceso largo y con criterios demasiado abiertos. El nuevo reglamento pretende acelerar estas situaciones y establece un plazo máximo de 45 días para alcanzar una resolución. La intención es que ninguna de las partes pueda utilizar una cantidad desproporcionada como herramienta para bloquear de facto la salida de un futbolista.
Para fijar la compensación se tendrán en cuenta diferentes elementos. Entre ellos aparecen el valor pendiente del contrato, el salario que todavía debía percibir el jugador y el coste que tendría para el club encontrar un sustituto. También podrán valorarse los perjuicios estructurales que ocasione la marcha y las posibles conductas inapropiadas de cualquiera de las partes.
El cambio cuenta con el respaldo de los representantes de los futbolistas y entrará en vigor el 1 de enero. A partir de entonces, los nuevos contratos deberán ajustarse a este principio de proporcionalidad. El mercado de fichajes mantendrá su habitual capacidad para generar conflictos, pero la FIFA pretende que las cifras desorbitadas dejen de ser el único argumento para impedir una salida. El objetivo es establecer un marco más equilibrado entre los intereses del jugador y los del club, algo que había sido objeto de crítica en el 'culebrón Julián Álvarez' durante este mercado de verano.
