La prudencia de José Ignacio Navarro para elegir a los nuevos delanteros

José Ignacio Navarro, en sala de prensa. Kiko Hurtado
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El Sevilla no puede permitirse volver a fallar. José Ignacio Navarro ha comenzado a liderar la dirección deportiva con la complicada tarea de reconstruir una plantilla que no ha cosechado demasiados éxitos y que, en muchos casos, se ha convertido en inasumible para los del Sánchez-Pizjuán, pero entre todas sus decisiones, posiblemente, la más importante sea la de acertar en la delantera, una posición donde la prudencia supera a la necesidad.

Porque si hay algo claro en este Sevilla, y no solo en lo que llevamos de pretemporada, es la preocupante falta de gol y calidad en el área contraria. El conjunto hispalense ha obrado el milagro de permanecer en la élite durante estas dos últimas temporadas con una delantera impropia de la élite y en el Sánchez-Pizjuán saben que volver a fallar en la punta sería prácticamente un suicidio.

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Es por ello que, desde la dirección deportiva blanquirroja, en mitad del crecimiento de rumores y nombres, transmiten máxima prudencia alrededor de la llegada de un nuevo delantero. En el club, donde reconocen la dificultad de pelear por ciertas cifras debido a la situación económica, buscan fórmulas para pelear por ciertos nombres y se muestran altamente cautos al pronunciar cualquier opción (incluido Fede Viñas, que parecía prácticamente descartado).

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El 'baile' de nombres y los frentes abiertos

Como contábamos hace semanas, el Sevilla tiene la intención de contratar a dos nuevos delanteros tras la marcha de Akor Adams y es por ello que, aunque la segunda llegada apunta a finales de mercado, en el Sánchez-Pizjuán no tienen una única negociación abierta.

Desde el club admiten que hay múltiples opciones y sin esconder que Fede Viñas era una de las prioritarias (el propio presidente de León reconoció a ElDesmarque que hubo conversaciones), no cierran la puerta a (casi) ningún nombre.

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En las últimas horas han aparecido figuras como David Romero, de Tigre, que tendría un coste aproximado de siete millones de euros, otras mucho más irreales como Taty Castellanos, que desde el West Ham solicitarían unas cifras imposibles en el Sánchez-Pizjuán, o diferentes perfiles sin demasiada fuerza, como sucedió con Bamba Dieng, que 'engordan' el historial. Y a esta hora, prácticamente nadie está descartado.

Vísteme despacio, que llevo prisa, diría aquél. El Sevilla quiere (y necesita) acertar con el punta y no se precipitará con ninguna figura... a menos que sea aquella oportunidad que todos crean que es irrechazable.