La celebración de Isco Alarcón 147 días después de su último gol con el Betis
El malagueño no marcaba desde el pasado 17 de mayo en la visita al Camp Nou
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Isco Alarcón volvió a levantar los brazos casi cinco meses después. Y encima por partida doble. Demasiado tiempo para un futbolista que apenas ha convertido dos dianas en sus dos últimas temporadas, condicionadas todas ellas por sus problemas con las lesiones. Un premio al esfuerzo, al sacrificio y al ejemplo de nunca rendirse. 147 días han pasado desde que anotase su último tanto con la camiseta del Real Betis, por aquel entonces en el Camp Nou y también de penalti, aunque esta vez el sabor fue mucho más dulce. Por el devenir del encuentro pero sobre todo por hacerlo con muchas mejores sensaciones de las que tenía a finales del curso pasado.
El malagueño ha dejado atrás el dolor que tanto le ha perseguido en este tramo de su carrera, habida cuenta que desde febrero de 2024 se ha perdido 498 días de competición. Primero un desgarro, luego una fractura de peroné que reapareció hasta en dos ocasiones más y por último una lesión de tobillo, con varias intervenciones quirúrgicas de por medio. Pero este curso todo parece haber cambiado.
Isco Alarcón ha seguido todos estos meses un plan específico. Ya durante el final de la temporada pasada reapareció progresivamente y este verano logró dejar atrás el dolor. El propio futbolista reconoce volver a sentirse feliz sobre el terreno de juego, algo que por momentos perdió, y sobre todo vuelve a jugar "sin miedo". Sin miedo a los golpes, sin miedo a los lances, sin miedo a posibles recaídas. Una mejoría que ha engrandecido su confianza, lo que ahora se refleja sobre el terreno de juego.
El malagueño vuelve a sentirse importante y fijo para los esquemas de Manuel Pellegrini, quien lo ha utilizado en los nueve partidos disputados hasta la fecha. Empezó entrando de manera progresiva hasta que en el Ciutat de Valencia agarró la titularidad para no volver a soltarla. En el estreno en Champions brindó su primera asistencia y este domingo logró sus dos primeros goles del curso. 147 días después. Lo necesitaba él y lo necesitaban los béticos.
