Las prisas de Claudio Giráldez como jugador que gestiona distinto siendo entrenador del Celta: "Aprendí a no quemarlos"

Claudio Giráldez, entrenador del Celta de Vigo. EuropaPress
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El éxito de Claudio Giráldez al frente del Celta de Vigo radica, principalmente, en un arraigo importante al club y sus raíces. El técnico, que conoce la casa desde su etapa como jugador de la cantera hasta el fútbol base como entrenador, siempre ha tenido muy clara cuál sería su identidad como entrenador. Y, precisamente, de su aprendizaje y sus urgencias como futbolista, así como en su etapa con el juvenil celeste, parece haber extraído una enseñanza a la hora de confiar en los canteranos.

Lo comenta en una entrevista concedida al pódcast Offsiders, en la que, además, habla de su etapa como jugador de la cantera celeste y su salida: "Yo jugué el torneo Brunete con el Celta. Fue mi único encontronazo como celtista en el Celta, porque jugaba de central y no me gustaba mucho. Entonces decidí no volver después de infantiles al Celta. Cuando no soy feliz en un sitio en el día a día, intento buscar otro camino. He intentado hacer cosas en mi vida que me permitan la felicidad a corto plazo", explica. Aunque, eso sí En el Celta estoy feliz. En el momento que no esté feliz, hablaré con el club", explica.

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En este sentido, reconoce que tuvo la oportunidad de volver, pero priorizó su comodidad y sus estudios, aunque otros jugadores de su edad sí que acabaron llegando al primer equipo: "Cuando estaba en el Madrid, me llamó el Celta B y el Atlético de Madrid B. Dos posiciones buenas que me motivaban. Me quedé en Madrid porque estaba cómodo allí, porque ya tenía mis estudios allí. Opté por el Atlético, luego todos los jugadores de mi generación en el Celta B, acabaron jugando en el primer equipo, porque hay un momento muy malo económico y acaban llegando Iago Aspas, Dani Ábalo, Toni Dovale y toda esa generación", relata.

El peor momento de Claudio Giráldez: "Estuve muy cerca de que me echasen"

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Por contra, Claudio Giráldez reconoce que quiso correr antes de andar como entrenador de la cantera celeste: "Hicimos un año muy bueno y empecé a tener prisas como entrenador. Estuve cerca de salir, el club acaba de confiar en mí y me dio el Celta B. Empezamos muy mal y estuve muy cerca de que me echasen, creo yo", detalla. En ese sentido, su promoción al filial fue problemática, aunque se acabó enderezando: "Ese fue el año que más "problemas" tuve en el vestuario, de conexión entre la gente, de toma de decisiones durante la temporada... en enero hubo bastantes cambios en laplantilla y yo aprendí a cómo gestionar el timing de la gente y no quemar a los jugadores dentro de las oportunidades que le das en el campo", afirma.

Además, reconoce que su salto al primer equipo fue mucho más liviano en el sentido de promocionar a jugadores desde el filial, y que le entendieron mucho mejor desde el primer momento: "En el primer equipo me esperaba algo más así, pero fue todo lo contrario. Subimos a varios jugadores para esos partidos y la aceptación de esos jugadores fue mucho mejor que en ese momento en el Celta Fortuna. Tengo que agradecer cómo ellos me aceptaron el primer día", sentencia.