Luis García Plaza, 'in love' con el Sánchez-Pizjuán
El entrenador sevillista riega la relación con la hinchada y el corazón de Nervión desde su llegada
El Sevilla engancha a su gente
Para todo equipo que se precie, la fortaleza en su estadio es fundamental para conseguir objetivos y, sobre todo, dar alegrías a sus aficionados. En el Sevilla FC ha sido siempre así, los grandes éxitos se han labrado en Nervión, y las malas temporadas han coincidido con periodos en los que las huestes blanquirrojas eran incapaces de hacerse fuertes en el estadio Ramón Sánchez-Pizjuán. Luis García Plaza, ‘perro viejo’ en esto de la liga española, conocía bien la fortaleza del mejor Sevilla ante su gente, y su objetivo número uno fue recuperarlo.
Cinco veces visitó el entrenador madrileño el coliseo de Eduardo Dato antes de enrolarse en la disciplina sevillista, y solo consiguió una victoria, con el Deportivo Alavés, ya cuando el equipo había comenzado a decaer, en la temporada 2023/24 con Quique Sánchez Flores, curiosamente hoy técnico babazorro, en el banquillo local, Guridi jugando de albiazul y Mariano Díaz de blanquirrojo. “El equipo tiene que dar. Mi experiencia cuando he venido aquí es que cuando el equipo transmitía y empujaba al rival, la gente se volcaba. Tenemos que ser capaces de competir, si les damos eso... este estadio es la hostia, eh, este estadio es impresionante", espetaba sin tapujos en su presentación. Hoy, casi medio año después, el discurso es idéntico.
Los resultados le indican que van por el camino, y también las sensaciones. García Plaza no pudo reprimir la emoción en su primer día en el banquillo local del Sánchez-Pizjuán, al que, por cierto, cambió de posición para estar más cerca del pulmón del estadio que es el Gol Norte. Siete partidos lleva el madrileño en casa y ha ganado cinco, cayendo derrotado únicamente ante el Real Madrid y el Atlético de Madrid, equipos llamados a otras batallas. Precisamente ante los colchoneros llegó su primera victoria, y después sumó dos más ante la Real Sociedad y el RCD Espanyol, fundamentales para lograr la permanencia en la 2025/26. En lo que va de temporada ahora, suma ya dos victorias de tres ante el Rayo Vallecano y el Valencia. Para una afición que empezaba a acostumbrarse a salir cabizbajo de su casa, es un alivio y una ilusión.
Como muestra, ya lleva un triunfo más que Matías Almeyda en casa con menos de la mitad de partidos, pues el argentino solo ganó cuatro en 15 posibilidades. El próximo sábado llega el FC Barcelona, líder de LALIGA y uno de los equipos más en forma de Europa. Más que piedra de toque es una roca de proporciones bíblicas.
Luis García Plaza ‘muere’ con la afición
El madrileño conoció de primera mano el manicomio que se formó en el tramo final de la pasada temporada y no quiere soltar la mano de la afición bajo ningún concepto. Cada partido glosa al sevillismo, y si no se le pregunta en las ruedas de prensa es él el que saca el tema sin complejo alguno. “Agradecer otra vez a la afición. Es un placer jugar aquí, como te ayudan, como te empujan, como van, los Biris son una locura, animando todo el partido. Si tenemos esta comunión, la gente va, puedes ganar o perder, pero el equipo se lo deja, con más o menos acierto o con más o menos calidad, pero se lo deja”, expresó el pasado viernes al filo de la medianoche. El sevillismo, además, responde, está ilusionado y el graderío presenta un aspecto que parecía olvidado y anima como en las mejores épocas, dejando atrás batallas que no favorecían a los jugadores.
Pero el enamoramiento de Luis García Plaza del Sánchez-Pizjuán se extrapola también al día a día. El técnico ha recuperado los entrenamientos en el estadio, que se han convertido en habituales tanto en pretemporada como mientras dura la competición. Sin ir más lejos, para esta semana tiene programadas sesiones en Nervión el martes y el viernes, en víspera de los dos partidos con los que el Sevilla llegará al larguísimo parón de selecciones. Las ruedas de prensa prepartido también se ofrecen en la sala de prensa José Antonio Sánchez Araújo. Un amor sembrado y regado desde el primer día.
