Los jugadores del Athletic plantan cara al club: silencio mediático por un problema interno

Nico Williams durante el choque entre el Athletic y el Barcelona de la 26/27. Europa Press
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La derrota del Athletic ante el FC Barcelona deja un poso algo más accidentado de lo habitual tras una derrota en el Camp Nou, y la razón está en el malestar de los jugadores con el seno del club. La decisión de la plantilla de evitar comparecer ante la prensa después del enfrentamiento es por ahora un pequeño punto negro que ensombrece aún más los resultados actuales: dos pinchazos y una nebulosa difícil de gestionar de puertas para dentro.

Los encontronazos de los jugadores con el club abren un debate mucho más peligroso que el simple hecho de imaginar un partido diferente si Xavi Espart hubiese recibido la tarjeta roja por sus acciones durante el choque. La noticia la dejó el director de comunicación del Athletic Club, Nika Cuenca, que admitía tras el encuentro que ningún jugador atendería a los medios: "Es una decisión que han tomado los jugadores por un problema interno del club. El míster, que es ajeno a ello, no hará ninguna declaración al respecto", aclaró.

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Ni siquiera el propio Unai Simón, MVP del partido para la afición, apareció para dejar las habituales declaraciones pospartido unos instantes después de la finalización del encuentro. Según As, el descontento del grupo pasa por la eliminación de las invitaciones a los partidos que reciben estos para los partidos, ya que han pasado de cuatro a ninguna, algo que también han sufrido exjugadores y directivos.

De tales males, un enfado mayor, una derrota con un asterisco más alejado del propio valor futbolístico y la preocupación de tener encima de la mesa un mal externo a lo deportivo cuando hay tan pocos días entre un enfrentamiento y otro. Y con el ambiente enrarecido, un técnico nuevo y la necesidad de voltear las sensaciones de las dos primeras jornadas es fundamental atajar problemas que enfadan a toda una plantilla.

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Esta semana se ha mantenido una reunión desde el club con los capitanes, pero no ha habido acuerdo y ese desgaste ha tenido una consecuencia directa entre jugadores y medios de comunicación. El peso final llega a los aficionados, faltos de información e incómodos con los resultados, por lo que el primer reto es cambiar la dinámica con o sin respuestas públicas.

Con esa barrera, la clasificación se ve de otra manera con cero puntos y la necesidad de sumar en la tercera jornada ante un Celta (y en Balaídos) que ha demostrado mucho más de lo que ha conseguido. El domingo a las 21.30h. llega un nuevo capítulo a expensas de una solución intermedia para calmar los ánimos.