Pablo García se lo pone difícil al Betis

Pablo García celebra su gol al Lyon. AFP7 / Europa Press
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Pablo García es el ejemplo perfecto del manquepierda. La antítesis del conformismo. Para él el fútbol siempre ha sido rabia, exigencia y rebeldía. Que si te ganan duela. Si pierdes que sea sudando, sangrando, muriendo de pie. Y eso es lo que trata de seguir haciendo el canterano, empeñado en demostrar que sigue siendo posible tener un hueco en este Real Betis. A principios de verano el club le trasladó la posibilidad de salir y desde entonces su nombre ha estado en el escaparate. Ha sido vinculado con Cádiz, Málaga, Ajax o Saint Etienne, siendo este el único que de verdad pareció ofrecer algo más de insistencia en su fichaje, pero por el momento, y hasta que no cuaje ninguna propuesta, el atacante sigue haciendo lo que mejor sabe. Meter goles.

Y es que tenía que ser él. Sin Isco Alarcón, Antony, Ez Abde, Lo Celso ni Cucho Hernández. A las puertas de una posible salida, con nuevos canteranos apretando desde abajo. Tenía que ser Pablo García quien, llegado el ecuador del periodo estival, sea el máximo goleador (3) del Real Betis esta pretemporada. El mismo que cerró con un doblete el primer stage de pretemporada en 2024 y que terminó el verano de 2025 siendo de nuevo el máximo artillero de la plantilla. Porque el canterano es uno de esos ejemplos de nunca rendirse.

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Lo tumban, se levanta y pelea. Rema a contracorriente y cree en su causa. Es ambicioso. Tiene coraje, compromiso, ambición y entrega. Sabe lo que quiere y lucha por ello. Impregna veneno, actitud y autocrítica. Y no hay forma más honrosa que dejarlo todo en el campo, tenga mayor o menor acierto. Combatiendo, mordiendo, luchando.

El pasado curso fue sumamente complejo para él. Pablo García dio el salto al primer equipo y por momentos la presión de la élite lo devoró. Errores como el de la Real Sociedad, cuando lo tenía todo para marcar, demostraron la dificultad que imprime el fútbol profesional, donde no todo es valía, olfato o calidad. A veces la fortuna juega en tu contra y ese desacierto le hizo ir perdiendo regularidad, hasta que tomó la decisión de regresar al filial para volver a sentirse importante. Cuando bajó al Betis Deportivo el equipo era penúltimo a 11 puntos de la salvación. Sin una queja, sin una mala cara. Con humildad. Logró 7 goles y 2 asistencias en nueve partidos. Y casi lo salva. Un paso atrás para coger impulso que, acompañado del trabajo que ha hecho fuera de los terrenos de juego, le invita a relanzar su confianza.

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Esta pretemporada son tres los goles que lleva con la elástica verdiblanca, convirtiéndolo en el máximo goleador en solitario del verano. Por el momento, ningún club ha llegado con los ocho millones que solicitaba de inicio el Real Betis por su salida, valorándose ahora la posibilidad de alguna cesión para que no pierda regularidad. Mientras tanto, y a expensas de lo que ocurra, Pablo García lo sigue poniendo difícil. Dando un paso al frente, haciendo lo que mejor sabe.