Todo empezó en Arabia: la cronología del descenso del Mallorca a Segunda
La Supercopa en Arabia, el 'caso' Dani Rodríguez, el vestuario de Jagoba Arrasate: la caída del RCD Mallorca
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Hace poco más de dos años, la afición del RCD Mallorca cantaba con orgullo a los suyos tras perder en la tanda de penaltis ante el Athletic Club en la final de la Copa del Rey. Tras estar no hace tanto en Segunda División B, llegar en 2024 a una final era un logro superlativo. Un ciclo de mucho sufrimiento, con ascensos entre 2017 y 2019; con un efímera caída en pleno COVID-19 y con un proyecto que parecía estable en Primera División. Pero ese 'prime' del Mallorca fue la peor de sus noticias. En ese momento, la propiedad americana tiró de orgullo y de conformismo. Y no tiene nada que ver el cambio en el banquillo, cambiando a Javier Aguirre por Jagoba Arrasate. Esa apuesta era arriesgada y, al principio, funcionó de maravilla. Desde Estados Unidos, el negocio es el negocio. Y en relación a esto último, el equipo parecía ahora el menor de sus problemas.
Llegar a la final de la Copa del Rey hizo que el Mallorca se ganase el derecho a ir a Arabia Saudí a jugar la Supercopa de España. Ahí empezaron a torcerse las cosas. A nivel extradeportivo, la entidad no supo gestionar situaciones muy feas con los familiares de los jugadores. Las mujeres de Dani Rodríguez o Dominik Greif acusaron públicamente agresiones físicas y verbales de aficionados locales. El silencio en Son Moix fue sepulcral: llevarse bien con la RFEF parecía ser la clara prioridad. Error.
De Arabia al caso Dani Rodríguez: Jagoba Arrasate, sentenciado
Lo que pasó en Arabia nunca se sabrá con certeza, al menos no de boca de los que realmente vivieron esas situaciones. Pero claramente ahí cambió el rumbo tan bueno que llevaba el Mallorca. Hasta esa fecha, los de Arrasate luchaban por Europa tras cuajar una primera vuelta (en el curso 2024-25) superlativa. Sin embargo, en la segunda vuelta de LaLiga... el bajón fue estrepitoso. Si bien el equipo se salvó sin muchos problemas, la falta de energía por jugar una competición europea se notó en el tramo final. No convenía. O al menos eso transmitían los jugadores.
Viendo la dinámica, el desastre estaba anunciado y fue el propio Arrasate quien intentó avisar: se necesitaba, para la temporada que acaba de terminar, un lavado de cara radical. Pablo Ortells hizo caso en una cosa, en rejuvencer la plantilla con Jan Virgili, Mateo Joseph o Pablo Torre. Pero no era para nada suficiente.
Además, en ese inicio de curso, hace tan solo ocho meses que explotó el 'caso' Dani Rodríguez. Una serie de mensaje a través de las redes sociales donde el gallego mostraba su disconformidad sobre las decisiones de Arrasate. El técnico no dudó ni un instante ante ese acto de rebeldía: para Jagoba, Dani dejaba de contar. Ese revuelo no ayudó para nada a un vestuario cargado de tensión, con diferentes bandos y con un Arrasate desgastado.
Otro fallo claro de la propiedad fue el haber aguantado de más a un Arrasate que no estaba siendo capaz de darle su toque al equipo. Todo terminó en febrero, pero si la decisión se hubiera tomado antes... quién sabe. Lo que es una realidad es que Martín Demichelis lo intentó con importantes victorias ante Real Madrid, Rayo Vallecano o Espanyol. Pero tampoco fue suficiente. En el momento más importante, el equipo se cayó. Sin un vestuario amplio, con jugadores señalados como Marash Kumbulla o Zito Luvumbo. Con una gestión pésima a nivel deportivo e institucional.
La cronología empezó en el 'prime' de felicidad en La Cartuja, pasando por Arabia Saudí y terminando este sábado pendientes de qué pasaba en Girona o en Sevilla. Con una falta de compromiso claro por parte de Alfonso Díaz y Pablo Ortells, demostrando una dejadez institucional y deportiva, sin atender a las demandas del entrenador. Y todo, con una afición que no se termina de creer qué ha pasado y cómo, tras cinco años en Primera, el curso que viene lucharán de nuevo en el barro.
