El cabreo de Manolo González en el arranque del Espanyol - Getafe: dos goles anulados y posible penalti no señalado

Manolo González en el Espanyol - Getafe. DAZN
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El encuentro entre Espanyol y Getafe de la 29ª jornada de LALIGA ha comenzado de la manera más intensa. Y es que la necesidad del conjunto blanquiazul quedaba patente en el juego con un equipo volcado en el ataque y metiendo una intensidad altísima nada más saltar al verde.

Los de José Bordalás sufrían mucho. Y es que con Tyrhys Dolan por un lado, con Cyril Ngonge por otro y con Edu Expósito por el carril central, los de Manolo González estaban llegando con peligro a la portería de David Soria.

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Pero no era suficiente para el técnico barcelonés, que, una semana después de expresar su cabreo con el arbitraje tras la derrota ante el Mallorca, volvió a dejar ver una opinión diferente a la de los colegiados en el arranque de este partido.

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Polémica en el arranque del Espanyol - Getafe

Apenas habían transcurrido 120 segundos de juego cuando, en un centro desde la izquierda, un remate de Ngonge rozaba ligeramente en la mano de Diego Rico. Tras varios minutos de consulta con el VAR, Díaz de Mera explicaba a los capitanes que la acción "no era punible", pues el defensor azulón estaba recogiendo su extremidad.

Esas palabras no parecían valer a Manolo, que, como captaban las cámaras de DAZN, manifestó su enfado desde el área técnica con gestos bastante vehementes.

Pero la cosa no quedaba ahí, pues poco después de cumplirse el 15' de partido, el árbitro anulaba un tanto de los pericos. Ngonge, muy activo en el inicio, colaba un balón en la portería getafense tras un centro al segundo palo.

El RCDE Stadium lo celebraba, pero apenas pasarían unos segundos cuando el trencilla se llevaba la mano a la oreja para informar de que se estaba revisando. Y no tardó en confirmar que en el transcurso de la jugada, un atacante local estaba en fuera de juego -milimétrico-, por lo que se mantenía el 0-0 en el marcador.

La cara de González lo decía todo. Una mezcla entre rabia, enfado y frustración. Esta vez, seguramente, no con el árbitro, sino debido a la mala fortuna de su equipo. "Vaya puta mierda", se leía en sus labios.

Y aún hubo más. En el 31', Ramón Terrats anotó otro tanto. Pero, de nuevo, el fuera de juego se encargó de echar por tierra el esfuerzo del Espanyol. Esta vez Manolo fue más comedido, pues nada más ver el balón entrar a la portería, ya pidió a su banquillo calma hasta la confirmación definitiva.