Aitor Ruibal es el manquepierda
El canterano, decisivo contra el Panathinaikos, suma ya 5 goles y 4 asistencias
El dineral que ha ingresado el Betis por pasar a cuartos de la Europa League
Aitor Ruibal es el ejemplo perfecto del manquepierda. Un tipo que salió del barro. Que picó piedra hasta llegar a la élite. Nadie le regaló nada. Todo se lo ha ganado él. Nunca se quejó. Nunca alzó la voz. Se deja el alma en el campo. Siempre. No se cansa de correr. Es el peleón que todo entrenador desea. Con él, el Betis iría a la guerra en chanclas y con cuchara. Capitán. Sacrificio. Entrega. Corazón. De extremo, delantero o lateral. El soldado ideal.
Para Aitor Ruibal el manquepierda nunca ha sido conformismo. Ni golpes en el pecho. Para él el manquepierda siempre ha sido rabia, exigencia y rebeldía. Que si te ganan duela. Si pierdes que sea sudando, sangrando, muriendo de pie. Quién lo diría pero este canterano sí representa a sus aficionados. Lo tumban, se levanta y pelea. Rema a contracorriente y cree en su causa. Es ambicioso. Tiene coraje, compromiso, ambición y entrega. Sabe lo que quiere y lucha por ello. Impregna veneno, actitud y autocrítica. Y no hay forma más bonita de honrar lo que borda tu pecho. Combatiendo, mordiendo, luchando.
Aitor Ruibal es el gran infravalorado del Betis. Lo mismo es lateral que desborda en el extremo o marca goles como delantero. Es el futbolista con más partidos en Europa de la historia del club. Es ese futbolista que todo entrenador quiere tener. Él hace justicia el fútbol. Es un seguro de vida. Siempre rinde. Tiene muchas virtudes, es muy competitivo, es rápido, es potente y tiene gol. Ejemplifica lo que es un buen futbolista. Quizás no sea mediático, quizás no maneje bien el discurso, pero está en ese grupo de futbolistas verdaderos. Por algo es capitán. Por algo es un obrero de oro.
En Elche, cuando el Betis no tenía delantero, Pellegrini lo colocó de referencia ofensiva... y marcó. Contra el Getafe, con Abde en la Copa África, el entrenador lo probó de extremo izquierdo... y anotó un doblete. Ante el Villarreal, en uno de los partidos claves de la temporada, todavía con el Cucho lesionado, salió desde el lateral derecho... y fue decisivo. Ante el Celta de Vigo, con el equipo jugándose la quinta plaza, asistió a Héctor Bellerín. Y ante el Panathinaikos, gol y asistencia. Las cosas por su nombre. Empiecen a llamarlo leyenda...
