Análisis

Con las espadas en alto

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Celebración del gol de Héctor Bellerín, en el Betis - Celta. Kiko Hurtado
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El empate contra el Celta de Vigo deja las espadas en alto para el Real Betis en una semana clave en sus aspiraciones, al dejar como estaba la clasificación liguera, dependiendo de sí mismo para obtener esa quinta plaza, y fantasear, por la reacción y por fases en su juego, con remontarle la eliminatoria al Panathinaikos.

Llegaba depresivo el equipo de Manuel Pellegrini al duelo de este domingo, sobre todo tras sus derrotas ante Getafe y Panathinaikos y los empates ante Rayo y Sevilla, con la quinta posición en juego y una eliminatoria europea en el horizonte como uno de los grandes fielatos de la temporada tras el gol de penalti que, sobre la hora, había puesto en ventaja a los de Rafa Benítez.

Los augurios no fueron los mejores cuando Ferran Jutglà adelantó a los vigueses con fallo incluido del meta Álvaro Valles en los compases iniciales que alimentó las nervioseras y unos pitos tan inauditos como las exigencias del neobeticismo ante una semana en la que el equipo se jugaba mucho. El empate de Héctor Bellerín y la segunda parte del equipo verdiblanco remansó, no obstante, las aguas al dejar al Betis a los mismos tres puntos de ventaja que tenía con el Celta por la quinta plaza y, por las prestaciones e intensidad de sus jugadores, con expectativas para darle la vuelta a la eliminatoria europea el próximo jueves.

Objetivamente, el Betis inicia la semana en quinta posición en la competición doméstica y a un gol de empatar los octavos de la Europa League, aunque también con sensaciones diferentes como se encargó de expresar Pellegrini, un avezado 'zorro' de los banquillos, tan realista como inductor. Tras expresar su extrañeza por el enfado de algunos aficionados "yendo quintos y estando vivos en la Europa League", consideró que "la única forma de remediarlo es con fútbol, como en el segundo tiempo", en el que supo "revertir la situación" después de un primero "adverso en el que costó muchísimo entre la tensión del público, el marcador y los resultados de los últimos partidos".

Este mensaje del entrenador de Santiago abrocha la convulsa semana pasada y abre la presente en la que su equipo se juega estar por vez primera en los cuartos de la Europa League -ya jugó los de la extinta Recopa en 1977- y, además del prestigio futbolístico, una considerable inyección económica para las ajustadas arcas verdiblancas.

"Sería muy importante retomar la senda del triunfo el jueves. Vamos a buscarlo a través del juego, ojalá podamos seguir en la Europa League”, aseveró Pellegrini, quien abundó en la importancia anímica de la segunda mitad ante los de Claudio Giráldez "para lo que viene".

Para este tramo decisivo en las aspiraciones verdiblancas en el sexto proyecto de Pellegrini, el chileno ya ha recuperado a uno de sus puntales del inicio de la temporada, el internacional marroquí Sofyan Amrabat, quien estuvo en el banquillo ante el Celta y que apunta al duelo del jueves en La Cartuja

Amrabat se lesionó gravedad junto con Isco Alarcón tras chocar de forma fortuita en el encuentro de la Europa League frente al Utrecht a fines de noviembre, fue operado el 27 de enero y ya cuenta en una nómina de jugadores en la que los únicos ausentes por lesión son el internacional malagueño y el argentino Giovani Lo Celso.

Tampoco estará por sanción el central Diego Llorente por la doble amarilla que vio en el Olímpico de Atenas, la segunda de ellas además en la jugada del penalti que terminó dándole el triunfo a los griegos en el tramo final del partido, convertido por el argentino Vicente Taborda.

En contrapartida, el chileno recupera, además de Amrabat, a uno de los clásicos del equipo, el lateral Héctor Bellerín, autor del gol del empate ante el Celta, que ha vuelto en el tramo decisivo de la temporada tras un calvario de lesiones y que también se ha erigido en portavoz de las aspiraciones verdiblancas en una semana clave en Europa.