La lección de Almeyda sobre la vida y el reportaje de ElDesmarque: "Hay una guerra y yo pensando en jugar un partido"

El entrenador reacciona al reportaje de ElDesmarque sobre María del Mar
Sevillismo siempre unido: La aficionada con cáncer que puede pagar su tratamiento gracias al apoyo de las peñas
Este ElDesmarque sacaba a la luz la desgarradora historia de María del Mar, una sevillista "de cuna" que, en plena lucha contra el cáncer, ha recibido toda una lección de compromiso de su afición. A sus 43 años, con una sonrisa capaz de iluminar todo el Sánchez-Pizjuán, nuestra protagonista contaba su historia. Acudió al médico "sin echarle mucha cuenta", pensando que tenía una inflamación de mandíbula, pero la cosa se complicó. Llegaron a decirle que le podrían quedar "meses de vida", pero todo viró gracias al apoyo de sus compañeros de grada... y hasta de los béticos.
Decenas de peñistas y aficionados del Sevilla FC se han volcado para que María del Mar pueda seguir adelante en su particular lucha contra la enfermedad. Toda una historia de superación y amor a los colores rojiblancos, pero también de sacrificio, unión y solidaridad del sevillismo. Un relato que ha conmocionado a la ciudad y que ha llegado hasta al propio Matías Almeyda, quien en la rueda de prensa de este viernes hablaba al respecto. Su relato (puedes verlo en el vídeo de arriba) no tiene desperdicio.
"El fútbol tiene algo que es muy lindo, que despierta sentimientos. El fútbol bien utilizado es un remedio para mucha gente. Como lo es para nosotros. Además, a cuántos nos da de comer. Qué gratitud que el fútbol nos permita conocer otras culturas, otros países, otras personas, comer cosas ricas... Si no es por el fútbol, yo habría hecho otro trabajo que no sé cuál iba a ser. Eso es lo lindo del fútbol. Fíjense es el fiel reflejo de las sociedades. Hoy hay guerras y nosotros hablando de jugar un partido. Eso quiere decir que no nos importa nada. Esa es la parte triste de esto, que el negocio tiene que seguir. Hay una guerra, y yo rompiéndome la cabeza para ir a jugar (al Camp Nou) y acabar con estos 23 años de sequía. Pasamos de algo lindo a algo casi inhumano", espetaba Matías Almeyda, quien también pidió combatir la pobreza en el mundo.
"Si cada cohete que tiran vale 50 millones, pero en África hay hambre. Por qué en vez de tirar esos cohetes no llevamos 50 millones en arroz o educación. Vivimos en un mundo que es para uno mismo y yo lo que trato de hacer en el fútbol es disfrutar de esa parte. Invitamos a alguien al entrenamiento, valorar cuando se paran a pedir una foto, pero sí darle el valor porque fui joven. Yo invito un montón de gente a los entrenamientos y veo la ilusión que se crea. El otro día mandé un mensaje que quiero conocer a Josefa (socia más longeva). Eso es lo bonito del fútbol, que se perdió. Yo venía hace años y había hinchas en los entrenamientos. Nos preocupamos siempre por otras cosas, pero no por la esencia del fútbol. Me gustaría que volviera eso. Socialmente para mí el mundo va retrocediendo en todos los aspectos y somos todos parte de esto", añadía.