LaLiga Santander|Jornada 24
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El Elche choca contra un muro llamado Sergio Herrera

Matías Dituro ante Ante Budimir. EFE
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Hay partidos que se recuerdan por los goles y otros por la sensación de que algo estuvo a punto de pasar todo el tiempo. El duelo entre Elche CF y CA Osasuna en el Estadio Martínez Valero fue de los segundos: un empate dejó a los de Eder Sarabia con ganas de celebrar su primer triunfo del año en casa.

Elche salió como quien llega tarde a una cita...

Desde el pitido inicial, el equipo local quiso dejar claro que el balón era suyo. Lo trataba con mimo, lo paseaba de un lado a otro, como quien presume de algo valioso. Cepeda probaba desde lejos con disparos que parecían mensajes en botellas lanzadas al mar: potentes, directos… pero siempre sin destinatario. Y cuando la ocasión era clarísima, cuando medio estadio ya se levantaba para cantar el primero, aparecía ese instante maldito en el que el pie no obedece al cerebro.

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El Elche dominaba, pero el marcador era un muro invisible.

Osasuna resistía como quien sabe que su momento llegará

Mientras tanto, Osasuna jugaba a otra cosa. No necesitaba la pelota para sentirse vivo. Esperaba. Observaba. Medía los tiempos como un ajedrecista que sabe que la partida no se gana en el primer movimiento. Y cuando encontraba un hueco el Elche, allí estaba Sergio Herrera, celebrando cada parada como si hubiese marcado él mismo un gol en la escuadra. Sus guantes parecían tener imán esa noche.

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Tras el descanso, el encuentro se volvió más físico, más tenso, más humano. Aparecieron las tarjetas como hojas en otoño y los cambios comenzaron a desfilar desde los banquillos. Sarabia movía piezas buscando chispa; Osasuna respondía cerrando puertas. Era como ver a dos entrenadores jugando una partida paralela sobre el mismo tablero.

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Cuando el árbitro señaló el final, el marcador mostraba un empate sin goles. Pero el partido había tenido de todo: ocasiones desperdiciadas, paradas imposibles, cambios estratégicos y esa sensación constante de que el fútbol, a veces, también es esto. No siempre gana quien más tira, ni quien más corre.