Nula autocrítica y fe ciega, un discurso que el aficionado del Mallorca no compra

Pablo Ortells dio las explicaciones pertinentes a un pobre mercado de fichajes y no resolvió ninguna de las dudas que tiene la afición
Virgili expone todas las vergüenzas de este triste Sevilla
Como cualquier empleado, Pablo Ortells quiere que el trabajo que hizo en verano se le reconozca. Y eso pasa por hacer un salto de fe como lo hizo Indiana Jones en la Última Cruzada. El Director de Fútbol del RCD Mallorca, pese a la crítica situación deportiva que atraviesa el equipo, considera que con lo que hay actualmente es suficiente. "Confío en estos jugadores", insistió en varias ocasiones durante una rueda de prensa donde la justificación por la inoperancia en el mercada fue la tónica. Para Ortells, esperar a que los Pablo Torre, Marash Kumbulla o Jan Virgili den un paso adelante y rindan al nivel esperado es la mejor solución posible. Algo incomprensible en cualquier otro equipo de Primera División. Y es que, en condiciones normales, si algo no funciona, se intenta cambiar. O, al menos, se intenta solucionar con decisiones drásticas y que provoquen un vuelco radical en el contexto diario. Pero en Son Moix no es así.
Para el Mallorca, el contexto antes de ganar al Sevilla era estar en puestos de descensos. La primera vuelta del equipo que dirige Jagoba Arrasate ha sido muy mala. Sin identidad, sin una idea clara de juego y con momentos críticos como la derrota contra el Girona o las goleadas recibidas ante Atlético de Madrid o Betis. En cualquier otro club, atravesar una situación de tal calibre hubiera supuesto diferentes decisiones: de cambiar directamente el entrenador o de hacer una pequeña revolución en el mercado de invierno. En Mallorca, ni una cosa ni otra. Que ojo, la confianza es clara y contundente, algo que el cuerpo técnico y los jugadores deben agradecer. Pero los aficionados no lo reciben de la misma manera. La sensación es de inoperancia, de improvisación y de nula planificación.
El mercado de Pablo Ortells: insuficiente
Para Ortells asegura que 'solo' dos incorporaciones son más que suficiente: la improvisada llegada de Jules Kalumba al fichaje 'in extremis' de Zito Luvumbo. Según el Director de Fútbol, la posición de extremo era la única que se tenía que reforzar. El bajo nivel de Johan Mojica y Pablo Maffeo en los laterales, las continuas lesiones de Marash Kumbulla y Antonio Raíllo en la zaga, o que Vedat Muriqi sea el único capaz de ver puerta. Todo eso parece que no lo tienen en cuenta en la secretaría técnica balear, que apuestan por lo mínimo.
El lastre y el trabajo mal hecho en verano persistirá en la isla unos meses más. Y es que en su momento tuvieron la oportunidad de hacer la limpieza que todo el mundo veía con claridad. Ahora, con la mirada puesta en salvar la categoría tras una primera vuelta pésima, Ortells solo espera que sus apuestas den la talla y en salvar la papeleta un año más. Una fe ciega en unos jugadores que tienen la calidad suficiente para sacar la situación adelante. Pero algo falla. Algo pasa para que los mejores nombres que barajaban en este mercado se hayan caído. Que dentro de las posibilidades del club, se haya optado por opciones nada contrastadas.
La situación del Mallorca es clara y la directiva no convence con su discurso. Pese a que Ortells sí intentó justificar todas las decisiones tomadas en los últimos días, la cruda realidad es que el equipo está muy lejos de su mejor momento. Ni los fichajes, ni la victoria ante el Sevilla va a borrar la sensación que tiene una afición que ve cómo el negocio está ganando peso.
