Orgullo y prejuicio

Mikel González: "Entendemos que la gente pueda estar un poco enfadada y preocupada"
El periodista Patxi Herranz posa la vista en el momento actual del Athletic y las críticas que recibe
Cuando Jane Austen escribió 'Orgullo y prejuicio' apenas tenía veinte años, y compartía habitación con su hermana; me imagino que los hermanos Williams harían lo mismo y desde niños cuidaba el mayor, Iñaki, del pequeño Nico. Ahora deben velar el uno del otro, porque en el año en curso dos de los máximos referentes del Athletic Club actual, necesitan grandes dosis de cariño.
Pero volvamos a la idea de partida, tiempo habrá de valorar rendimientos. En un Club como el Athletic que ha vivido de su orgullo y de la sensación de pertenencia a una familia durante las ultimas décadas, el exceso de estimación propia al que habíamos llegado tras las dos temporadas anteriores con la consecución de una Copa -alabado sea San Mamés que demostró a los mas jóvenes que se puede conseguir un titulo- y con el logro, hazaña mayor, de quedar cuartos que hoy en día podemos considerarlo como una proeza similar a ganar una liga txiki, pensábamos que epopeyas como estas merecían una continuidad eterna.

La ciclotimia en el Athletic Club y su entorno
Deseamos que el éxito y los triunfos no terminen nunca. Qué difícil es conducir un utilitario de segunda mano cuando has tenido un cochazo de lujo. Pero este sentimiento de satisfacción por los logros no es eterno para nadie y en el momento en que algo se tuerce o no se parece a lo vivido comienzan a asomar los prejuicios, y estos son difíciles de lidiar en un equipo como el rojiblanco.
Si se rompe la comunión entre la grada y el equipo, tenemos un problema gordo, porque comienzan a surgir los corrillos, los mentideros y aparecen incluso los populares fakes para engordar la bola de nieve y enervar más a los aficionados escépticos, porque un prejuicio es una opinión, generalmente negativa, que se forma sobre algo o alguien de manera anticipada y sin tener un conocimiento real o experiencia directa.
Y si se toma con un jugador, un entrenador o un presidente ya tenemos la tormenta perfecta. No hablemos mal de nosotros mismos porque podemos lamentarlo en un futuro cercano y luego no vale arrepentirse porque fuimos seducidos por un predicador de barra de bar.

Todo el retortijón que tenemos es porque no entra la pelota y porque los jugadores no parecen los mismos, o viceversa, porque hasta los que juegan ofrecen resistencia a creer en este cambio, no dan crédito a lo que está sucediendo, se miran entre ellos y ven al jugador de hace dos años, pero por algún motivo no es así. A uno le pesan la edad, las piernas, los partidos acumulados, no mencionemos las lesiones, algunas increíbles.
El resto no está dando la calidad exigida en algunas competiciones, los repuestos se usan con cautela porque hay jerarquías que curiosamente se respetan, pero no se corresponden con la realidad. Hace falta que alguien coja la bandera por el palo y se lance a la carga, que asuma su rol, su liderato.

Las personas prejuiciosas tienden a mantener su postura y la única forma de hacer desaparecer algo tan peligroso para la paz social y la estabilidad deportiva de nuestro Club es remangarse, intentar hacerlo mejor, guardar la calma y salvar la temporada de la mejor manera posible. No marcarse este año objetivos que no se crean los socios ni de lejos y pelear por algo que pueda realmente volvernos a ilusionar.
Meditación, buenos alimentos y a sudar la camiseta que es lo que siempre hemos agradecido todos los que formamos parte del Athletic con sentido y sensibilidad, otro magnifico título de la magistral escritora inglesa.
.- Por Patxi Herranz, Periodista de Radio Popular y El Correo