Opinión

Causas y consecuencias de un Athletic dañado

Redacción local

Nico Williams aplaude tras eliminar en la Copa a la Leonesa
Nico Williams aplaude con sus compañeros tras eliminar de la Copa a la Cultural Leonesa. (Foto: Athletic Club).
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Reconozco que el comportamiento genérico del Athletic Club en esta primera mitad de la temporada 2025-26, tanto en LaLiga como en el resto de competiciones, difícilmente podía vislumbrarlo. El equipo viene del empíreo, pero actualmente siguen buscando, con algo de nigromancia, tiempos pasados. Entiendo que hay un esfuerzo ímprobo del cuerpo técnico de Ernesto Valverde y de la plantilla en lograr objetivos importantes a través de una enorme implicación y persistencia, pero tengo que reconocer que la magnitud del desafío les ha superado, lo que está generando inseguridades que provocan inestabilidad y colapso mental.

Varias pueden ser las causas de tal “daño” y que son evidentemente observables, pero cualquier análisis más profundo requiere otro tipo de investigación. Lo que está claro es que hay una devaluación de la plantilla actual respecto a la pasada temporada. De manera sucinta resumiré en ElDesmarque mi percepción del lo que está ocurriendo: primero, y muy importante, se ha producido un cambio en el cuerpo técnico que modifica el comportamiento pasado.

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Segundo, importante, las bajas de Oscar De Marcos y Julen Agirrezabala, la “obligada” de Yeray, y las lesiones de Beñat Prados e Unai Egiluz, que han mermado considerablemente el rendimiento del equipo y la competitividad grupal. Oscar era un jugador asociativo y con gran llegada desde sus desmarques interiores y su incorporación en espacios indetectables, nada aplicable, de momento, a Jesús Areso.

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La baja de Julen ha provocado una ínfima competencia con Unai Simón, éste último, por cierto, vilipendiado por ciertos “profetas” del ámbito “periodístico” estatal, lo que también influye. Por otro lado está la negligencia de Yeray que es la actuación más determinante, a mi parecer, y el mayor detonante para la descoordinación defensiva.

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Indubitadamente porque es el jugador más rápido atrás y su presencia permite achicar espacios sin temor a que te ataquen a la espalda, y porque es un jugador determinante en las coberturas y ajustes. Ahora, la línea defensiva se encuentra algo más baja lo que facilita los espacios interlíneales que tanto daño nos hacen. Para mí, por tanto, Yeray es un jugador capital. Aymeric Laporte no ha rendido al mismo nivel ni de lejos.

En ataque, ni los grandes cracks, léanse Nico Williams, Oihan Sancet, Iñaki, Alex Berenguer, ni el resto de compañeros, están atinados. Aquí, Robert Navarro, ha sido una pequeña luz en la oscuridad pero tampoco determinante. Se generan situaciones de gol pero el porcentaje de finalización con éxito es deficiente. Tampoco ayuda en nada la falta de movilidad tanto en la medular como en la zona de duelos.

Se juega sin velocidad, a chispazos, y no veo un patrón manifiesto. Incluso nos hemos debilitado en las transiciones puesto que ni la línea de atrás ni los canalizadores, esto es, Jauregizar, Rego, Vesga o Iñigo Ruiz de Galarreta, éste último se encuentra a años luz de su mejor versión, son capaces de encontrar esa verticalidad necesaria para trasladar el balón con rapidez a los alejados.

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En definitiva, considero a Ernesto Valverde como un grandísimo entrenador, un tipo minucioso, perseverante y reflexivo pero poco dado a los cambios en la estructura táctica y a dar alternativas de verdad a los chavales del filial, una pena. Obviamente, compete a él y a su grupo de trabajo, revertir la incómoda situación tan tétrica como inquietante que está padeciendo el equipo.

Desconozco si seguirá el míster la temporada que viene pero su impronta actualmente no genera alegría en el entorno, cierto. La clasificación aprieta y queda toda una segunda vuelta por delante con los objetivos principales intactos pero hay que espabilar o acabaremos en tierra “amable” en año de elecciones y mundial por medio, y por tanto, con un verano movido nuevamente.

.- Por Juan Pablo Palacio, Entrenador de fútbol