Nunca lo den por vencido

Akor Adams rompe la racha y sale al rescate del Sevilla con un doblete
Continúa la pesadilla Nianzou: solo 22 minutos en el campo tras salir desde el banquillo
Esta crónica se empezó con un "sería de necios seguir negando la realidad". Con la certeza de que este Sevilla FC iría de cabeza al infierno si nadie lo remedia. Seguía con un "mucho tiene que cambiar para que este equipo no se dé de bruces con el infierno de Segunda División". Porque hacen falta fichajes (aunque Cordón lo vea "difícil") para encauzar el rumbo, para fantasear al menos con algo positivo. Ya sea por la terrible falta de calidad o por las incontables carencias de la plantilla. Por la inaptitud de todo lo que le rodea la entidad o por la más que evidente falta de gol. Por la poca capacidad del entrenador para saber manejar algunos contextos o incluso por la mala fortuna. Habría hasta quien osaría echarle las culpas a la prensa. Llámenlo como quieran, pero la realidad era inefable. Y digo era porque apareció Akor Adams. Justo cuando más lo necesitaban sus compañeros. Justo para demostrar que sería demasiado osado darles por muertos a mitad de enero.
Dos goles del delantero nigeriano Akor Adams, el último de ellos en el descuento y de penalti, permitieron este lunes al Sevilla frenar su caída clasificatoria ante un Elche que se confió y no supo administrar su ventaja (2-2). El encuentro, abierto y jugado sin precauciones defensivas, tuvo también como grandes protagonistas los porteros Iñaki Peña y Odysseas Vlachodimos, así como los travesaños, que devolvieron dos remates del conjunto hispalense.
Caprichos del destino, un tipo denostado por la afición hace solo un par de meses, condenado por los pitos y su tediosa manía de caer en el fuera de juego, hoy día es la principal amenaza del Sevilla FC. La principal esperanza de un club que hace dos ratos disfrutaba de En-Nesyri, Gameiro o Bacca y que ahora ve en Akor Adams (con permiso de Vlachodimos) lo más similar a un futbolista resolutivo. Sin apenas tiempo para digerir la Copa África, sin apenas poder descansar, en un alarde de compromiso regresó a tiempo, sin entrenar, para estar junto al equipo ante el Elche. Y en la primera que tuvo no falló. Vuelve como se fue. Haciendo goles. Guste más o menos, lo único parecido a un delantero que hay en la plantilla.
Por sensaciones, resultados y sobre todo por la deshonrosa comparación con otros clubes que sí se han reforzado, las sensaciones iniciales decían que esta entidad, que hace un lustro peleaba con los más grandes de Europa, iba caminito del abismo. Y es que ni Vlachodimos, que salva tres goles por partido, parecía poder mantener de pie esto, aunque sea lo único parecido a la élite que le quede a este Sevilla.
Un gol del centrocampista Áleix Febas al cuarto de hora puso en ventaja al Elche, tras una primera parte abierta y con ocasiones que convirtió a los guardametas en los protagonistas del encuentro. Tras un buen inicio del conjunto hispalense, los de Eder Sarabia golpearon primero en una acción mal defendida por el Sevilla e incluso pudo ampliar su renta poco después, pero se topó una y otra vez con la figura de Vlachodimos. El equipo hispalense intentó reaccionar con un disparo de Agoumé al travesaño. Odysseas e Iñaki Peña también tuvieron protagonismo al efectuar dos grandes paradas que evitaron los goles de Álvaro Rodríguez y Sow, respectivamente.
Tras el paso por los vestuarios, Almeyda realizó un doble cambio para revitalizar a su equipo, pero fue de nuevo el Elche el que dio el primer aviso tras un mano a mano de Germán Valera con Vlachodimos que el portero griego salvó con otra gran parada. El Elche no echó de menos la ocasión perdida y apenas un minuto después Valera se desquitó al enviar el balón a la red desde la frontal del área, tras un mal rechace de la zaga sevillista.
Akor Adams, al rescate
Precisamente esa fue la tónica del partido. Otra vez más el Sevilla FC acusó la terrible falta de gol. Como diría aquel, ni al arcoíris. Nueve disparos hizo el equipo antes del 1-0 del Elche, que en la primera que tuvo la mandó a la cazuela. Todo ello con el permiso de Gudelj y Mendy. Con la connivencia de una defensa que oposita por méritos propios a ser una de las peores de la historia de la entidad. Y claro, así es imposible. La de Mendy al larguero en el 57', la de Sow para hacer el empate antes del descanso, las de Isaac Romero o la de Oso a la madera a falta de media hora. Demasiados errores que resultan imperdonables en la élite... hasta que emergió Akor Adams.
La insistencia del Sevilla, ante un Elche excesivamente relajado, encontró el premio a once minutos del final, cuando Akor recogió un rechace del poste tras un disparo de Sierra para marcar a placer. El gol animó al Sevilla, que fue creciendo en el partido apoyado en el poderío físico de Agoumé, Ejuke y Akor. Al Elche le entró el miedo a perder los puntos y el Sevilla acabó volcado sobre el área rival hasta que, ya en el último minuto, un centro de Sierra golpeó en el brazo despegado de Álvaro Rodríguez. El colegiado señaló penalti y Akor no perdonó para igualar un resultado que permitió al Sevilla sumar sus primeros puntos del año ante un Elche que fue de más a menos.
Tuvo que ser él el que debía salvar al Sevilla. Con dos goles de pura raza. Inspiradísimo, como se fue, tuvo un alarde de personalidad para echarse al equipo a la espalda. Omnipresente y omnipotente, percutiendo por todas las zonas del ataque, bregando con los rivales, colgando centros... y apareciendo cuando más lo necesitaba. Al primer toque y desde el punto de penalti. Un grito de rabia que demuestra que no hay que dar nunca por muerto a este equipo.
