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La nueva vida de Juan Marino tras perder la visión: "No hay cura, pero el Betis es mi refugio"

Juan Marino, ante los micrófonos de ElDesmarque. Tito González
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Juan Marino no es un aficionado cualquiera. La vida le cambió a finales de 2022, cuando de repente empezó a perder visión en un ojo. Hasta entonces su día a día era inmaculado, tanto a nivel y laboral, pero de repente, de la noche a la mañana, nada volvería a ser igual. A este joven de la localidad sevillana de Maribáñez le diagnosticaron una neuropatía óptica de Leber, lo que le hizo perder la visión de manera progresiva hasta solo poseer un 5% de la vista. Desde entonces el Real Betis se convirtió en su refugio, en su única forma de evadir los pensamientos negativos, y hace unos días recibió un mensaje inesperado de Isco Alarcón, quien le animó a "no rendirse". Puedes conocer su historia completa en el vídeo de arriba.

Desde que le diagnosticaron esa enfermedad su vida gira alrededor del Real Betis. Ahora sube contenido diario en sus redes sociales y su pasión por el club no ha pasado desapercibida, ganándose el cariño de los aficionados y también del propio club, que ha tenido varios gestos con él. Hace unos días era Isco Alarcón quien le regalaba un momento inolvidable, instándole a seguir luchando y dando ejemplo.

"Crack, te conocí hace un par de años en el Benito Villamarín después de un partido y sabía quién eras porque había visto muchos vídeos tuyos. Y nada, solo quería decirte ahora que estás de bajón que no te rindas, que eres un ejemplo y que tu manera de afrontar las adversidades me ha ayudado mucho en este tiempo que he estado jodido. Así que te mando un abrazo y si te puedo alegrar de alguna manera, con una camiseta o algo que te haga mucha ilusión, me dices, ¿vale? Un abrazo fuerte", le escribía Isco Alarcón a través de sus redes sociales.

Este sábado las cámaras de ElDesmarque, a través del compañero Tito González, tuvieron la oportunidad de dialogar con Juan Marino, que desgranó cómo surgió todo: "A finales de 2022 llegó una enfermedad inesperada, que es una neuropatía en la visión. Me cambió la vida. Empecé poco a poco, ahora tengo un 5% de visión y lo que quiero es darle visibilidad, que llegue lo más lejos posible y se siga investigando para que puedan ayudarnos a todos los afectados".

"Todo empezó por el lado izquierdo y eso hace que me cueste la vida a la hora de trabajar o conducir. Es la desesperación y la rabia que nos entra a todos los afectados. Me pasó de un día para otro. Estaba en el trabajo, empecé a notar que veía borroso, pero no pensaba en nada de eso. Pensaba que sería algo puntual, que se iría sin esperarlo, pero pasaron las semanas, fue a más, acabé en el hospital ingresado una semana con el diagnóstico tan negativo de ser una enfermedad que no tiene cura", explicaba Juan Marino, quien a pesar de no poder disfrutarlo visualmente siente al Betis con el resto de los sentidos.

"Los médicos nos dicen que no hay cura y cada vez que vamos es complicado porque no avanza nada. Nos dicen que no mejora Yo no veo nada. Sé que el rectángulo es verde, pero no veo ni los jugadores ni el entrenador. Me guío por un amigo, que me va narrando, y por la gente. Eso es lo que me evade a mí, es lo más grande el Betis", añadía.

Desde que le diagnosticaron la enfermedad, el Betis se ha convertido en todo un salvavidas para Juan Marino: "Es lo que me hace venir. Me evade, me saca de pensamientos constantes tan negativos y eso es lo que me ayuda a mí. El Betis me evade. El Betis se ha convertido en mi refugio y cómo me están ayudando desde el club que eso es de agradecer mucho".