Fermín López y el miedo a quedarse fuera del Barça: "Pensé que todo había terminado"
La pretemporada con Xavi cambió por completo su destino
Neymar cabrea al barcelonismo en la previa de la Supercopa de España: "Es el mejor mediocentro del mundo"
Hubo un momento en la carrera de Fermín López en el que el sueño del Barça pareció desvanecerse. Lejos de los focos, cedido al Linares Deportivo y compitiendo en Primera RFEF, el centrocampista andaluz llegó a pensar que su etapa en el club azulgrana había llegado a su fin. Hoy, con 22 años, es una pieza habitual para Hansi Flick y uno de los nombres propios del presente y futuro del Barça.
Linares, el punto de ruptura
“Cuando me fui al Linares pensé que se me cerraba la puerta del Barça”, reconoce Fermín con una sinceridad que retrata bien su camino. Mientras otros jugadores de su generación daban el salto definitivo a la élite, él tuvo que hacer las maletas y buscarse la vida lejos de La Masía. Aquella cesión no fue sencilla ni mental ni futbolísticamente.
Salir de su zona de confort supuso un golpe de realidad. Campos más duros, menos foco mediático y la necesidad constante de demostrar. Sin embargo, ese año fue clave: maduró como jugador, asumió galones y firmó una temporada notable con 12 goles. “Sin esa etapa no podría haber conseguido lo que estoy consiguiendo ahora”, admite. Linares no fue un paso atrás, sino el punto exacto donde empezó a construirse el Fermín actual.
La oportunidad de Fermín que lo cambió todo
El regreso a Barcelona no vino acompañado de certezas, sino de dudas. Fermín volvió pensando que quizá ya no tenía sitio, pero apareció una oportunidad inesperada: la pretemporada con el primer equipo. Bajo las órdenes de Xavi Hernández, aprovechó cada minuto y convenció al cuerpo técnico. A partir de ahí, su carrera dio un giro vertiginoso.
Debutó oficialmente con el Barça, se asentó en la dinámica del primer equipo y, en apenas dos años, levantó títulos nacionales y vivió un verano inolvidable en 2024, ganando la Eurocopa y los Juegos Olímpicos. Ahora, con Flick, vive “como un sueño” un presente que a veces cuesta asimilar. “Todo pasa tan rápido que no siempre valoras dónde estás”, confiesa. Con los pies en el suelo, Fermín mira al futuro con ambición: la Champions con el Barça y, si se da, el Mundial con la selección.
