Así fue el partido de Joan García ante el Espanyol: cánticos, ratas, paradones, un abrazo final y el mechero de España

Todo lo que se vio (y lo que no se vio) de su regreso a Cornellá
El uno por uno del Barcelona en el derbi del RCDE Stadium con matrícula de Joan García y cuatro suspensos
Todos las miradas apuntaban a Joan García. Y Joan García fue el gran protagonista. El FC Barcelona, en un mal partido, ha logrado un triunfo frenético ante el RCD Espanyol (0-2) en un duelo que se decidió en el tramo final gracias a los tantos de Dani Olmo y Lewandowski. Dos goles que no se explican sin las numerosas paradas del meta catalán, hasta seis, en una noche que dejó muchos más detalles.
Para empezar, el recibimiento. Siempre caliente cuando el Barça llega a Cornellá, pero en esta ocasión plagado de insultos hacia el exportero espanyolista. En su salida al campo para calentar, muchos pitos, más insultos y algunas pancartas con ratas.
Joan García y sus paradas estelares
En lo meramente futbolístico, dejó hasta seis intervenciones de mucho mérito, casi todas a Roberto. Aún así, la más meritoria fue la que sacó a Pere Milla en la primera mitad, pues el atacante del Espanyol cabeceó a la portería hasta que Joan, de manera inverosímil, sacó una mano que parecía imposible. Una de las paradas de la temporada.
En la segunda parte, le tocó colocarse en la portería donde están los ultras del Espanyol. Allí ocurrieron más cosas, pero dejó de nuevo varias intervenciones de mucho mérito. Especialmente determinante fue su mano a mano ante Roberto, que intentó regatearle. Joan sacó una mano salvadora y, posteriormente, también dejó más intervenciones al propio Roberto y a Carlos Romero.
Ratas, el abrazo final y el mechero de España
En lo extrafutbolístico, al portero le dijeron de todo. Y nada bonito. Pitos desde su salida al campo, pitos cada vez que tocaba la pelota. Cuando le tocó defender en la portería norte, los insultos crecieron aún más. Le cayeron varios mecheros, uno de ellos con la bandera de España, pero lo sacó del terreno de juego sin querer darle mayor protagonismo.
Joan no quiso celebrar los goles del Barça en el tramo final. Y eso que se produjeron en un momento determinante. Quiso mantener un perfil bajo en todo momento y evitó cualquier tipo de polémica. Sólo habló en el campo, y de qué manera. Y para finalizar, se marchó a los vestuarios tras un fuerte abrazo de Hansi Flick, que tenía claro quién había sido el héroe de la noche.

