El Espanyol sumó tres nuevos e importantes puntos ante el Sevilla (2-1) en un encuentro con muchas ocasiones, mucha intensidad y un buen número de malas noticias, como la lesión de Rubén Vargas, para Matías Almeyda. Llegaba el Espanyol a la cita tras dos derrotas consecutivas con la intención de recuperarse y conseguir tres puntos que le permitiesen dormir, tras la recién finalizada jornada, en Europa. La tarea, eso sí, no sería sencilla. Tras un gran inicio, el Sevilla fue recuperándose, acumulando ocasiones y acciones… hasta que Januzaj lo frenó todo. El belga pedía el cambio entre lágrimas. El Espanyol se recuperaría. La recuperación, eso sí, no duró mucho y es que Marko Dmitrovic se marcharía al descanso como el hombre más destacado del Espanyol, firmando hasta cuatro grandes paradas de mérito para mantener el empate. Esa resistencia liderada por Marko Dmitrovic tendría premio en la primera jugada de la segunda mitad. Tras un gran centro de Edu Expósito, Pere Milla remataría en el segundo palo para superar a Vlachodimos y poner por delante a los suyos. El Sevilla no se cayó, pero sí lo haría Rubén Vargas, su futbolista más determinante. El suizo notó un pinchazo y pidió, como Januzaj, el cambio, dejando al equipo sin uno de sus grandes recursos y perdiéndose, casi de manera asegurada, el derbi ante el Betis. Insistió Almeyda, Alfon, Alexis, Peque y Ejuke lo intentaban, pero entre Marko Dmitrovic y un error grosero de Akor Adams, que facilitó el golazo de Roberto, acabaron con la esperanza sevillista. Pudo merecer más el Sevilla, pudo intentarlo más, aunque lo hizo hasta el últimos suspiro incluso marcando un tanto, pero Almeyda pierde tres puntos y a Rubén Vargas para el derbi. Noche negra.
El Espanyol sumó tres nuevos e importantes puntos ante el Sevilla (2-1) en un encuentro con muchas ocasiones, mucha intensidad y un buen número de malas noticias, como la lesión de Rubén Vargas, para Matías Almeyda. Llegaba el Espanyol a la cita tras dos derrotas consecutivas con la intención de recuperarse y conseguir tres puntos que le permitiesen dormir, tras la recién finalizada jornada, en Europa. La tarea, eso sí, no sería sencilla. Tras un gran inicio, el Sevilla fue recuperándose, acumulando ocasiones y acciones… hasta que Januzaj lo frenó todo. El belga pedía el cambio entre lágrimas. El Espanyol se recuperaría. La recuperación, eso sí, no duró mucho y es que Marko Dmitrovic se marcharía al descanso como el hombre más destacado del Espanyol, firmando hasta cuatro grandes paradas de mérito para mantener el empate. Esa resistencia liderada por Marko Dmitrovic tendría premio en la primera jugada de la segunda mitad. Tras un gran centro de Edu Expósito, Pere Milla remataría en el segundo palo para superar a Vlachodimos y poner por delante a los suyos. El Sevilla no se cayó, pero sí lo haría Rubén Vargas, su futbolista más determinante. El suizo notó un pinchazo y pidió, como Januzaj, el cambio, dejando al equipo sin uno de sus grandes recursos y perdiéndose, casi de manera asegurada, el derbi ante el Betis. Insistió Almeyda, Alfon, Alexis, Peque y Ejuke lo intentaban, pero entre Marko Dmitrovic y un error grosero de Akor Adams, que facilitó el golazo de Roberto, acabaron con la esperanza sevillista. Pudo merecer más el Sevilla, pudo intentarlo más, aunque lo hizo hasta el últimos suspiro incluso marcando un tanto, pero Almeyda pierde tres puntos y a Rubén Vargas para el derbi. Noche negra.