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Braga 1-1 Betis: un ejercicio de pundonor... y todo para la vuelta

Los jugadores celebran el gol del Cucho Hernández al Braga
Cucho Hernández celebra su gol al Braga. EFE
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El Sporting de Braga y el Real Betis Balompié empataron este miércoles a uno en el campo del equipo portugués, en el duelo correspondiente a la ida de los cuartos de final de la Europa League, por lo que dejan abierto el pase a las semifinales para el jueves de la próxima semana en el Estadio La Cartuja. Un gol nada más arrancar del centrocampista austríaco Florian Grillistsch puso por delante (1-0) al equipo que entrena el español Carlos Vicens, pero en la segunda parte el conjunto que dirige el chileno Manuel Pellegrini empató gracias a un penalti provocado por Ez Abde que luego transformó el colombiano Cucho Hernández.

Cinco cambios realizó Manuel Pellegrini respecto al pinchazo contra el Espanyol, con el propósito de enmendar errores, meter piernas frescas y lavar la imagen desastrosa ofrecida en los últimos compromisos. Sorprendía la ausencia de Antony, o quizás no tanto, dado que esas molestias en el pubis no terminan de remitir. Ya sobre el césped, el Real Betis no quiso faltar a su cita con la mediocridad defensiva. A las primeras de cambio, petardazo.

Dos minutos tardó en llegar la primera ocasión del partido, por mediación de una triangulación entre Diego y Pau Víctor a la que el español no logró darle dirección, emergiendo y haciéndose grande la figura de Pau López para tapar el disparo a bocajarro. Y no habría segundo aviso. Ni siquiera le dio tiempo al Real Betis a posicionarse sobre el campo cuando terminó condenado por su propia debilidad. Un saque de esquina al primer palo que remata Grillitsch de tacón. Sin oposición alguna. Como Pedro por su casa. Una desconexión que, lógico, se paga caro en la élite.

Llegaba rápido la réplica del Real Betis, con un sensacional libre directo botado por Pablo Fornals que cabeceaba Cucho Hernández para luego remachar Marc Bartra, el más listo de la clase llegando antes que nadie a ese rechace. Una virtud que se convirtió en defecto, dado que el central estaba en posición antirreglamentaria y el gol terminó anulado por fuera de juego.

Los locales asfixiaban con la presión y el Real Betis no se encontraba cómodo con balón, condenado por el inmovilismo y la nula capacidad de romper líneas. A pesar de ello los verdiblancos intentaban reciclar sus argumentos y sí que se mostró mucho más dañino a balón parado. Como ocurriese unos minutos antes, de nuevo era Marc Bartra el principal activo en ataque, con un sensacional cabezazo que se topó con el palo izquierdo de la portería defendida por Hornícek. Parecían despertar los de Manuel Pellegrini, adelantando las líneas de presión y provocando algunas dudas en la zaga lusa, con varias pérdidas en campo contrario. De esta manera llegó un sensacional contragolpe lanzado por Cucho Hernández, quien se zafó de su par para luego ceder en carrera a Ez Abde, al que se le hizo chica la portería y terminó topándose en el mano a mano con el guardameta del Braga.

Hornícek. Otra vez Hornícek. Un nombre que difícilmente olvidará la parroquia verdiblanca, al menos visto lo visto en la primera mitad. El paso de los minutos rebajó la intensidad del Braga y le dio mayor dominio al Real Betis, cuyas opciones volvían a ser de cabeza. Centro de primeras de Bartra que Cucho remataba a las mil maravillas. De 100 ocasiones, muy posiblemente 99 habrían sido gol... pero el portero checo parecía empeñado en negar cualquier posibilidad de gol a su rival. Sensacional estirada y mano dura para evitar el 1-1. Justo antes del descanso, no lo van a creer. De nuevo Hornícek tapando el disparo de Fornals dentro del área. Y en el 44... sí, a ver si lo adivinan. Hornícek negándole el empate al Cucho Hernández.

Pero la historia fue bien distinta tras el paso por vestuarios. Esta vez el fútbol sí hizo justicia con los merecimientos del Real Betis. Manuel Pellegrini dio entrada a Antony y los resultados fueron inmediatos. Más presencia en campo rival, más vértigo y sobre todo más miedo para el Braga. Aun así el zarpazo llegó de la mano de Ez Abde, desaparecido hasta entonces. Un chispazo de calidad le bastó al marroquí para marcharse de su par y provocar el penalti. Lo quiso tirar e incluso tuvo sus más y sus menos con el Cucho Hernández... pero el cafetero impuso su ley y el azar le dio la razón, batiendo, esta vez sí, al hasta entonces infranqueable Hornícek.

El Betis lo intentó hasta el final y a los puntos incluso debió merecer algo más, pero en esto del fútbol las sensaciones de poco sirven sin efectividad. En el último suspiro de encuentro Antony rozó la remontada con un sensacional disparo que se marchó susurrando la escuadra derecha del Braga. Empate a goles que deja la eliminatoria abierta para la vuelta. La Cartuja dictará sentencia.