Hansi Flick ha evitado hacer autocrítica tras las eliminaciones de Champions y Copa del Rey contra el Atlético de Madrid, pero ha habido cinco errores decisivos
Hansi Flick arropa al equipo tras la eliminación de Champions: "Hemos hecho un partido fantástico"
Nadie duda de lo gran entrenador que es Hansi Flick. Ni si quiera después de caer, otra vez y en la misma temporada, contra el Atlético de Madrid de Simeone. El alemán ha conseguido crear una plantilla ganadora con un estilo inconfundible. La agresividad, presión, defensa adelantada y, sobre todo, la capacidad ofensiva y goleadora que ha imprimido Flick en el juego del Barça les han convertido en uno de los equipos más poderosos de Europa. Pero hasta los mejores cometen errores y, aunque no quieran hacer mucha autocrítica, algunos de ellos se han repetido otra vez.
La posición en LALIGA, con nueve puntos de ventaja sobre el Madrid, reflejan la buena temporada que están haciendo, pero el fracaso en Champions League y en Copa del Rey, en ambas competiciones eliminados por el Atleti, desvelan que todavía queda mucho trabajo de cara a la próxima temporada.
Simeone ha conseguido mandar a casa a los culés en dos eliminatorias en las que en ningún momento el Barça estuvo por encima. Los rojiblancos solo han necesitado completar grandes partidos de ida para llevarse una ventaja que a la larga ha sido inalcanzable para los de Hansi. Solo ha habido un mes de diferencia y el alemán no ha sabido encontrar soluciones para evitar que sucediese lo mismo en Champions y Copa. De hecho, algunos de los errores han sido prácticamente los mismos: los goles de contra del Atlético de Madrid, las expulsiones al límite de una defensa a tumba abierta con el equipo tan volcado en ataque, no acertar con los cambios que necesitaba el equipo y desviar su responsabilidad criticando a los árbitros. Es cierto que sus jugadores son muy jóvenes, pero Flick ya tiene unos años y esa experiencia también debería servirle para aprender de estos errores.
Cualquiera diría que, en cinco enfrentamientos, Flick podría haber encontrado alguna debilidad en el sistema de juego de Simeone. Pero lo cierto es que han sido los de Simeone los que han hecho sangre con el Barça. Lejos de hacer autocrítica, el discurso del alemán en todos estos partidos ha sido para elogiar y agradecer el esfuerzo de sus jugadores. Nada de asumir errores, de criticar a los defensas por las expulsiones que les han condenado o de exigir más a sus delanteros después de fallar esas ocasiones tan claras. Hasta una leyenda del fútbol con pasado culé señaló las debilidades del sistema de Flick. Thierry Henry fue muy crítico con el Barça por “jugar con una línea defensiva tan adelantada”, asegurando que en estos grandes partidos europeos “todo se complica” y augurando un futuro desolador. “Si no cambia nada, en los próximos diez años seguiremos viendo lo mismo y es una pena”, comentó el francés.
Flick tampoco asumió su parte de culpa después de no modificar el sistema y por arriesgar tanto contra un equipo tan efectivo a la contra. Solo hay que ver la mayoría de los goles del Atlético para ver la similitud en todos ellos y en ningún momento han podido corregir esos errores. Lo mismo con los cambios que, sobre todo en el partido de vuelta en Champions, no acertó con ellos y hasta perjudicaron al equipo después de cambiar a jugadores claves como Ferran o Fermín (de los mejores) por Lewandowski y Rashford que no estuvieron a la altura.
A todo esto, hay que sumarle lo crítico que ha sido con los árbitros. Excusándose en las polémicas arbitrales para justificar las dos eliminaciones. El mismo entrenador que hace un año pedía comprender y proteger a los árbitros ha cambiado su discurso y cuando no es por el árbitro busca las excusas en la longitud del césped del Metropolitano. Una actitud por la que muchos se han acordado de Bordalás y sus palabras hacía Flick hace más de un año. “Es sencillo ser un señor cuando se ganan el 90% de los partidos. Cuando dejas de ganar debes ser un señor igual”. Y para ser un señor también hay que asumir, de vez en cuando, los errores que se cometen.
