Bufanda al aire y a capela sobre su asiento: Guille, el bético de dos años que canta el himno desde el Gol Sur

El Real Betis Balompié ha tenido numerosos aciertos en los últimos años. Fichar a Canales, hacerse con los servicios de Fekir o repescar a Manuel Pellegrini para el fútbol español, pero uno de sus mayores éxitos es su política social, que permite que el Benito Villamarín se llene de niños cada vez que juegan los de las trece barras y el horario lo permite. Uno de esos niños béticos hasta la médula es Guille. Tiene dos años y vive muy cerca del coliseo heliopolitano, por lo que ya son varias las veces que ha ido a animar a su equipo in situ. Y es que Guille es muy muy muy del Betis, como toda su familia, tal y como demuestra en el vídeo que encabeza esta noticia. El pasado sábado estuvo en el Villamarín para presenciar el partido amistoso entre los heliopolitanos y el Manchester United, y desde la grada de Gol Sur entonó por primera vez, bufanda en ristre, el himno oficial del club de sus amores. Guille ya se sabe aquello de “hay una leyenda que recorre el mundo entero, verdiblancos sus colores, blanco y verde es el sendero”, y lo canta subido en la butaca junto a su abuelo, su tío abuelo y su padre, a los que evidentemente se les cae la baba con el pequeño. “Ya lo había llevado varias veces, pero era la primera vez que era más consciente”, explica su padre, Federico, a ElDesmarque. "Con dos añitos y la primera vez que canta el himno en el campo. Y lo hizo desde Gol Sur, donde creo que estará más pronto que tarde domingo tras domingo", publicaba también en las redes sociales, y para muestra un botón. Pero la historia del beticismo de Guille va mucho más allá. Ese mismo día se rindió cuando vio a Palmerín, la mascota bética, en las entrañas de la grada. Salió corriendo a darle un abrazo y también un beso, en un momento que hizo las delicias de los presentes. Incluso tiene fotos sobre el césped con el mismísimo Borja Iglesias, con su peluche del panda en la mano.

Y si hay un momento verdaderamente entrañable de la historia de este bético tan pequeño como ejemplar es cuando le cantó a su hermano Jaime, otro bético recién nacido, algunas de las canciones más entonadas en el Benito Villamarín. Con niños como Guille, el beticismo tiene su futuro más que asegurado.
