Los números más demoledores de la ineficacia del Sevilla

Sevilla 1-1 Real Valladolid: Resumen del partido
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Pulido Santana decretaba el final del partido y el Ramón Sánchez-Pizjuán estalló en una sonora pitada. El Sevilla FC ha comenzado mal la temporada, dejándose cinco puntos ante dos rivales a priori inferiores, dentro de una marejada que comenzó hace meses y que este verano no se ha arreglado precisamente. Después de la tormenta, con la calma de la resaca, el aficionado sevillista abandonaba su casa, su templo, echando un vistazo a las estadísticas que resumen el partido en los videomarcadores de ambos goles. Había dos que sobresalían por encima de las otras, las de remates totales y remates a puerta. En el partido ante el Real Valladolid, que quedó 1-1 gracias a un regalo de Sergio Asenjo que convirtió en gol Karim Rekik, el Sevilla había rematado 17 veces, de las que solo dos habían ido a portería. Las estadísticas oficiales de LaLiga son incluso más crueles, pues elevan la primera cifra a 18, pero a puerta sólo cuentan el remate de Rafa Mir en la primera parte -hizo cuatro en total- y el que supuso el gol del empate. Otro dato relevante es que la mitad de estos remates (9) los hicieron entre los cuatro defensores que salieron de inicio.

Arroja LaLiga otra estadística interesante, pues el Sevilla había sido efectivo únicamente en el 11,1% de sus remates, mientras que el Valladolid lo hizo en la mitad de ellos. Seis remates en total y… ¡Tres entre los tres palos! El equipo timorato, recién ascendido, que parecía que sólo se había dedicado a defender y a perder el tiempo cuando se vio con opciones de puntuar, había acabado el partido con más peligro real que su rival. Bono tuvo que hacer dos paradas y su homólogo pucelano solo una, y eso que los locales sacaron 12 córneres por dos de los visitantes. Negro sobre blanco, se trata de la evidencia numérica de que el Sevilla tiene un grave problema en ataque. No sólo por la poca efectividad de sus delanteros, sino por la alarmante falta de ideas de todos los que, en algún momento, están llamados a desequilibrar el choque. La repetición una y otra vez del mismo método de ataque -llegar por las bandas, centrar mal y acudir con pocos hombres al área- exaspera al más pintado. Así es imposible. Lo fue ante el Valladolid, al que solo se le superó cuando Asenjo regaló un gol.

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