Pellegrini, rey mago en 2021
No, no malinterpreten el titular. No saldrá en ninguna cabalgata, aunque bien habría hecho méritos para hacerlo. Tampoco tirará caramelos, aun cuando insufla a los béticos la misma ilusión latente en los ojos de los niños cada seis de enero. Una fantasía, la que genera el chileno, únicamente comparable a la inocencia con la que se abren los regalos, a la de un Domingo de Ramos en Sevilla. Y es que Pellegrini se ha convertido en rey mago del Real Betis. Un prestidigitador de la estrategia, nexo de unión del beticismo, el capataz de una fábrica de sueños. Porque soñar en grande, si tienes argumentos que lo soporten, es más fácil. Porque no hubo más acierto que su llegada, mayor regalo que sus decisiones ni persona superior para encabezar este proyecto.
Pellegrini, un líder nato para el Betis
Nunca alzó la voz, jamás tuvo una mala palabra. No han sido pocos los obstáculos que ha tenido pero la ropa sucia se lava en casa y los problemas se solucionan hablando. Una figura tan inexorable como admirable, que escasea en el putrefacto negocio en el que ha derivado lo que dicen ser fútbol. El técnico de la del discurso sosegado, de la crítica sutil, de la tez entrañable. Un tipo que nunca se arruga, dice lo que piensa y no titubea en las palabras. Jamás esquiva una pregunta. Y todo con una educación exquisita. Es exigente, claro, autocrítico y hasta cercano. Un líder nato tiene el Betis. Y es que esto del fútbol se trata de complacer a la gente. A su gente. La que tanto ha sufrido y hoy se aferra a la figura del 'Ingeniero'. El abuelo, como cariñosamente le llaman los suyos. Uno piensa que en esto del fútbol jamás debe estar nadie por encima del escudo pero méritos a quien lo merece. Un hombre capaz de unir al beticismo, quién lo diría. Solo por eso mereció la pena su llegada. Capaz de insuflar optimismo, de regalar alegrías, de convertir al Betis en lo que debió ser siempre. Un equipo competitivo, apto para competirle a cualquiera, para mirar a los ojos a los grandes y, sobre todo, para lograr triunfos. ¿Hay algo más bonito que regalar alegrías a los suyos? De eso se trata el fútbol. Recuérdenlo.
Números de récord
Y con los números en la mano, infalible. El Betis es el equipo de las cinco grandes ligas europeas que menos ha perdido en 2021. En lo que va de año natural, los de Pellegrini sólo han caído en tres encuentros (Real Madrid, Barcelona y Sevilla FC), algo que nadie ha logrado ni en LaLiga, ni en la Premier League inglesa, ni en la Bundesliga alemana, ni en la Serie A italiana, ni en la Ligue 1 francesa. 17 victorias, 13 empates y solo tres derrotas. Un bagaje que le convierte en el segundo entrenador con menor porcentaje de derrotas y el segundo con mayor ratio de victorias. Casi nada. Insisto. Merece repetirlo mil veces, que no se convertirá en mentira. Uno de los avales de este Real Betis es la meritocracia. Aquí el que juegue corre, lucha, suda y pelea. La responsabilidad ante Osasuna, a los chavales. Una locura que solo se atrevería a desafiar el más cuerdo del lugar. Y es que a Pellegrini poco poco le importa el currículum de sus futbolistas o la trayectoria. Quiere hombres y trabaja por un bloque unido. Y así llegan los éxitos. La confianza, para el que lo merezca. Actitud, ambición, exigencia y compromiso, las bases del éxito de este Betis.
