Orden, deseo y la concesión defensiva
La revuelta semana institucional del Betis acabó en lo deportivo con un empate del conjunto de Manuel Pellegrini contra el Villarreal, uno de los equipos que ocupa la zona alta de la tabla. Fue en una cita donde la competitividad bética, encarnada en las ganas y el deseo de Aitor Ruibal, se sobrepuso a las dificultades y a las habituales facilidades defensivas. El partido del Betis no pudo comenzar peor, con el gol encajado a los cuatro minutos en un córner en el que Pau Torres remató con una extraordinaria comodidad. Fragilidad defensiva del cuadro bético, cierto es que no fue tónica común en el choque de esta ocasión, pero que puso cuesta arriba el partido desde pronto. Ahí aparecieron las ganas y el compromiso de un equipo que, aunque no fue brillante, tiró de la competitividad y del orden para irse a buscar el partido y el empate. Capítulo aparte merece Aitor Ruibal, ya no sólo por el golazo con el que igualó el duelo, sino por su enorme trabajo desde la banda derecha en la que puso siempre un punto más de velocidad y esfuerzo. Ese fue el principal argumento del Betis, que tras vencer a Osasuna, sumó un punto que deja una extraña sensación. Apareció Fekir, sin éxito en sus remates y lanzamientos de falta, pero poco más verdaderamente punzante de un conjunto verdiblanco que le costó amarrar el mediocampo del Villarreal, que manejó el duelo en muchos momentos.
Borja Iglesias por Loren Morón fue la única novedad que presentó la alineación del Betis. Manuel Pellegrini decidió dar continuidad al equipo que le había funcionado contra Osasuna, con la salvedad del cambio en la delantera donde apostó por el punta que marcó la pasada jornada y que rompía una larga racha. Los otros diez fueron los mismos. Más allá del intento inicial de presión alta, el partido comenzó torcido para el Betis que en el minuto 4 encajaba el 0-1. Fue en un placentero remate de cabeza de Pau Torres en un córner, donde las débiles marcas béticas facilitaron el tanto. Los verdiblancos estaban incómodos en ese arranque y sólo un tiro de Álex Moreno, que atajó Asenjo, les hizo crear alguna ocasión (9'). Pasado la fase de 'shock', el Betis comenzó a tener más pulso en el duelo. Fekir, en acción individual, buscó sin éxito un disparo ajustado (18'). Más clara fue la oportunidad de Aitor Ruibal, el más incisivo del ataque verdiblanco, que cazó en el segundo palo un buen centro del francés. Asenjo tiró de reflejos y evitó el gol (22'). Claro que el Villarreal también llegaba arriba y Fernando Niño, en dos ocasiones, puso en apuros al conjunto heliopolitano (20 y 26'). El mediocampo era para los de Emery, el peligro del Betis por las bandas. La primera parte fue cerrándose con los constante parones por las lesiones de Iborra y Estupiñán. Los de Pellegrini, más allá de alguna falta poco dañina de Fekir, no llegaron más al área rival.
Segunda parte
Pellegrini decidió variar su banda izquierda para iniciar la segunda parte. Dio entrada a Miranda y Tello por Álex Moreno y Guardado. El buen partido de Aitor Ruibal tuvo premio para el catalán que marcó un golazo desde fuera del área al enganchar una volea perfecta (51'). El Betis empataba el partido y se abría un nuevo escenario. El Villarreal dio un pasito adelante tras el gol. El Betis, en esa fase, cambió a su delantero con la entrada de Sanabria por un desaparecido Borja Iglesias. Una acción de Tello, en casi su primera jugada, desencadenó un peligroso pase de la muerte que no encontró rematador. (65'). Dentro de la igualdad, los de Pellegrini daban la impresión de andar más frescos que el Villarreal. Claro que los visitantes lanzaban también arreones. Fekir lo intentó sin potencia (81'), antes de que Joaquín supliera a Aitor Ruibal. El balón parado volvió a poner en apuros al Betis. El final era incierto y cualquier acción o error podía desempatar. Sin embargo, las ocasiones no fueron claras y el duelo acabó con tablas.
