'VARbaridad' se escribe con V, de Villamarín
A este paso, el colectivo arbitral español obligará a la RAE a hacerle un hueco a una variante de la misma palabra. Barbaridad es aquel "dicho o hecho que causa sorpresa y rechazo por ser especialmente torpe, equivocado o exagerado". VARbaridad significa exactamente lo mismo, pero en lo relativo a una decisión arbitral en el fútbol, sobre todo si se encuentra por medio el Real Betis. A partir del choque ante la Real Sociedad, podrá sin problemas escribirse con V, de Villamarín. A tomar por saco cualquier defensa, incluida la mía, de una herramienta que se supone que se ha alumbrado para traer justicia al fútbol. A la mierda (o sucedáneo) cualquier buen propósito que pudiera haberla propiciado. Nada de nada. Al final la herramienta la manejan personas y se ve que en determinados momentos circunstancias sobrenaturales (o peor) acaban propiciando que las decisiones sean igual de erróneas que las anteriores a la era VAR. Si lo sufrido por el Cádiz CF hace unos días resultó sangrante, lo de la noche de este domingo en Heliópolis no tiene argumentación racional. Y pudiera decirse que ni sana. Se registraron diversas decisiones controvertidas en contra del Real Betis, pero la del gol de Sanabria clama al cielo de la justicia. Y, qué casualidad, le vuelve pasar al mismo equipo que, con las estadísticas en la mano, más se ha visto perjudicado por el dichoso VAR entre todos los que disputan la competición.
No hay excusa para la mala primera parte
¿Justifica eso la primera parte del conjunto de Pellegrini? Para nada. La buena imagen ofrecida en Valencia se arrojó por la ventana ante una Real Sociedad con hechuras más que interesantes. Los de Imanol mostraron su gusto por el buen fútbol, completamente compatible con la eficacia, pegando un considerable meneo a un Betis en construcción. Por eso se han puesto líderes, entre otras cosas. Pero ese Betis aún titubeante en la cocción del proyecto, verbenero atrás, huérfano de sus referentes en esos primeros 45 minutos, lastrado por un delantero en honda depresión futbolística y con bajas que airean lo justita que es la plantilla, volvió distinto del descanso, se fue a por el partido y debió al menos agarrarse a él. Nadie sabe lo que hubiera pasado con posterioridad. Bueno, mejor dicho, no dejaron que nadie supiera lo que pudiera haber pasado. La inexplicable decisión del VAR en el gol, y alguna más como la del penalti no pitado a Sanabria con camiseta rota incluida, terminó de socavar la autoestima y el orgullo de este nuevo Real Betis. Le escatimó las opciones, si las hubiere habido. Y la reincidencia de la situación hace que los pensamientos verdiblancos se vuelvan venenosos. Si nada cambia, resulta humanamente imposible que este equipo pueda aspirar a algo decente. Así de claro. Y así de patético.
