¿Derecho a estar cansados?

Ben Yedder, Vázquez y Sarabia, ante el Levante.. Kiko Hurtado
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Uno de los más graves problemas que tiene el Sevilla FC es el cansancio. El equipo comenzó a competir en julio, y cuando aún queda casi media campaña por delante, los futbolistas que están a las órdenes de Pablo Machín se están quedando sin gasolina. Desde que el 26 de julio comenzara la temporada oficial jugando ante el Ujpest en el Ramón Sánchez-Pizjuán, el equipo blanquirrojo suma ya 41 partidos oficiales, repartidos en 22 de LaLiga, seis de la fase previa de la Europa League, seis de la fase de grupos de la competición europea, seis de la Copa del Rey y uno más de la Supercopa de España. Aún le quedan, como poco 18 encuentros más antes de que acabe el ejercicio 2018/19. Así las cosas, es normal que la carga de partidos sea mucho mayor que la de sus rivales, y eso lo está acusando en estos momentos el equipo. Primero por la ingente cantidad de lesiones que sufre, y segundo porque en los partidos a muchos de sus jugadores se le ven sensiblemente cargado. De hecho, ocho de los 13 jugadores de las cinco grandes ligas europeas que más partidos oficiales han jugado en lo que va de temporada son sevillistas.

El que más es Quincy Promes, que suma 38 entre sus partidos con el Sevilla (31) y el Spartak de Moscú (7). Éver Banega ha jugado 37 con la camiseta blanquirroja, Pablo Sarabia suma 36 y Franco Vázquez, Tomas Vaclik, Wissam Ben Yedder y Roque Mesa han disputado 34 partidos cada uno. Unas cifras estratosféricas para estar en febrero.

Ocho de los 13 jugadores de las cinco grandes ligas europeas que más partidos oficiales han jugado en lo que va de temporada son sevillistas.

La lista la completan William, del Chelsea, con 37; Kounde y Costil, con 35, y Kamako con 34, estos tres del Girondins de Burdeos; y Azpilicueta, también del Chelsea, con 34 encuentros. Precisamente los tres primeros han sido claves en los mejores momentos de la campaña del Sevilla, pero en los últimos tiempos están mostrando un nivel muy inferior al de otras fases. Le toca a Machín intentar dosificar su gasolina, aunque para ello es fundamental que la enfermería se despeje.

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