Cinco pros y cinco contras del primer Sevilla de Sampaoli

La crónica: 'La Copa que se cayó dos veces'
El Sevilla volvió a la competición oficial este martes con la disputa de la Supercopa de Europa ante el Real Madrid. Sufrió una derrota dolorosa en Trondheim, Noruega, y evidentemente eso es lo peor que se puede extraer de esta noche que pasará a la historia del club nervionense como una de las más tristes, y como una de las finales más crueles de las disputadas. Pero más allá de la derrota hay argumentos, matices y sensaciones que se desprenden de este debut del Sevilla de Sampaoli, para bien y para mal.LO MEJOR-El control. Sin duda, lo mejor del Sevilla en Trondheim fue el control que mantuvo del partido, salvo en los momentos decisivos, claro está. Pero la segunda parte sevillista fue una eficaz forma de mantener el choque bajo su mando. Es cierto que no con demasiada profundidad, ni con remate, pero sí con posesión. De hecho se la arrebató al Real Madrid (58%-42%). La segunda mitad sevillista fue a lo que quiere que se parezca su Sevilla Sampaoli, con protagonismo de Vázquez, con control de los mediocentros, sin sufrir en exceso en defensa. Durante esos 47 minutos de la segunda mitad, hasta ese gol de Sergio Ramos, fue superior el Sevilla. -Vázquez y Kiyotake. Con la apuesta de Sampaoli, los centrocampistas del Sevilla tendrán y ya tienen un enorme protagonismo. En la Supercopa de Europa Franco Vázquez y Kiyotake la supieron asumir, y con sentido. Al argentino le costó entrar en acción, pero cuando lo hizo, funcionó, y el equipo giró bastante en torno a él. El japonés estuvo muy solícito, participativo, y de entrada es una buena noticia que dos incorporaciones asuman y copen protagonismo desde el primer partido oficial. -Reacción. Quizás la mayor incógnita del Sevilla de Sampaoli sea saber cómo va a reaccionar en diferentes situaciones y facetas del juego. Ya se supone cómo será el Sevilla en ataque, y ya es notorio que es un equipo que presionará la salida del balón del rival. Este martes, por primera vez, vivió la experiencia de estar por detrás en el marcador, ante todo un Real Madrid, y supo darle la vuelta al partido. No perdió la calma con el resultado en contra, llevó a cabo su juego y logró la remontada. -Versatilidad de algunas posiciones. Durante el partido varios jugadores intercambiaron sus posiciones, y pese a ello mantuvieron el rendimiento. El caso más paradigmático es Vitolo. El canario empezó en el centro del campo por la izquierda como carrilero, a los cinco minutos ya había avanzado su posición, luego empezó a moverse por el centro, en la segunda parte ya se desplazó a la banda derecha con la entrada de Konoplyanka, ahí llegó el penalti, y acabó jugando incluso de lateral izquierdo en inferioridad. Igualmente, en el centro del campo varios futbolistas intercambiaban sus posiciones continuamente ayudando a la circulación del balón. -Adaptación. Fue el primer partido oficial de la era Sampaoli en el Sevilla, y para ser la primera puesta en escena, la verdad es que el compromiso de los jugadores con la idea fue alto. Intentan trasladar al césped lo inculcado por su entrenador. Una de las razones para fomentar la ilusión de los aficionados es quizás que el proyecto está en un punto incipiente, y tiene mucho que crecer. LO PEOR-Errores y falta de madurez. Una de las virtudes del Sevilla había sido siempre su enorme madurez en las finales y en partidos como el que este martes se le fue en Trondheim, pero un gol en el minuto 92 y otro en el 118 de la prórroga acaban con esa facultad. Con la final ganada, la tiró el equipo nervionense, que no supo jugar ni los últimos minutos del partido ni los últimos minutos de la prórroga. Las actitudes defensivas en momentos tan cruciales del encuentro dejaron mucho que desear y bien caro que lo pagó el Sevilla. Es cierto que el plantel ha cambiado, que han llegado muchos jugadores jóvenes y que ese poso y ese oficio ha bajado en el grupo, pero eso no es óbice. Sencillamente, no se pueden permitir errores como los mostrados en Noruega. -¿Y el instinto asesino? Con el 2-1 a favor, el Sevilla con la Supercopa de Europa casi bajo el brazo, faltó en las filas nervionenses instinto y maldad. Disfrutaron de varias contras los de Sampaoli en el tramo final del partido en superioridad que murieron en pases laterales, sin buscar la vertical y sin buscar el remate. No era cuestión de buscar un tercer gol a lo loco, era cuestión de aprovechar las contras si se daban las circunstancias, pero parecía en ocasiones el Sevilla 'alérgico' a la transición rápida y vertical. Este aspecto se acentuó cuando Sampaoli quitó a Vietto y el equipo se quedó sin delantero. -Cambio de sistema a los cinco minutos y Kolo de lateral. Van ligadas ambas circunstancias. El Sevilla saltó al campo con una defensa de tres centrales, en la que Kolo, como tercer central zurdo, tenía todo el sentido. Pero a los cinco minutos Sampaoli gritaba a Pareja para indicarle que se colocaran en línea de cuatro. Con esa defensa de cuatro, Kolo quedaba como lateral zurdo. Y como lateral zurdo Escudero demostró la temporada pasada ser bastante más aseado. Se vieron las diferencias en varias acciones ofensivas en las que el francés anduvo falta de idas en ataque, pero también se le vieron algunas deficiencias en defensa como lateral. Al final acabó expulsado. La realidad es que el equipo saltó al partido con una elección y un sistema y a los cinco minutos varió. Para algunas cosas dio buen resultado, para otras, sin embargo, no. -El pivote defensivo. Este Sevilla es un equipo que ataca, que tiene ánimo de atacar de hecho, pero después viene el problema del retorno, de correr para atrás. Las características de muchos de sus jugadores no son tales, por eso cobra vital importancia la figura del mediocentro defensivo. Sampaoli había utilizado durante el verano a Kranevitter, y este martes a Iborra. En realidad, uno u otro, lo que se vio, sobre todo en la primera parte, es que los jugadores contrarios recibían en el centro del campo con facilidad a la espalda de la línea de cuatro centrocampistas sevillistas. Isco o Asensio (en el gol por ejemplo), controlaban y se daban la vuelta con mucha facilidad, sin nadie que les encimara. Y no será cuestión del jugador, porque difícilmente llegará a tapar todos los huecos el mediocentro de cierre, será cuestión del posicionamiento y de la 'solidaridad' del resto de jugadores. -Posesión sin remate. El Sevilla tuvo la pelota más que el Real Madrid, el 58% por el 42%, pero esa posesión fue horizontal, poco profunda en realizad, y generó pocas ocasiones de peligro real durante la mayor parte del partido. Las estadísticas son claras. El Sevilla tuvo más posesión pero bastante menos remate. El Real Madrid disparó 22 veces, 13 a puerta. El Sevilla en total, 7 veces, 3 a puerta. El más claro ejemplo fue Vietto, que apenas intervino en el partido y de hecho Sampaoli lo cambió y el Sevilla acabó jugando sin delantero.