Otra piel, otra final, un corazón

Sampaoli quiere ganar y no de cualquier forma
Zidane: "No somos favoritos"
El corazón siempre está en el mismo sitio, no se mueve. Es permanente, constante, no se puede mudar. El corazón no se vende ni se traspasa, no se traslada, no habla idiomas. El corazón tiene siempre los mismos colores, y solo tiene un nombre. El corazón es profundo, no es superficial. El corazón es el de una vida, no el de muchas vidas. El corazón es uno, y el del Sevilla es grande, campeón, y está en realidad en las almas, las voces de sus seguidores y erradicado en las vetustas y ahora remozadas piedras del Ramón Sánchez Pizjuán. Esas mismas que se hacen grito en cada estadio, en cada final, en las muchas que ha vivido este Sevilla de corazón por toda Europa. En el Este (Polonia), en el Oeste (Galsgow), en el Centro (Basilea, Eindhoven) o en el Sur (Mónaco, Turín, Italia). Y por supuesto está en el Norte, este martes, en Trondheim, Noruega. En Noruega, en tierra nórdica se disputa este martes la Supercopa de Europa, la que juega el campeón Sevilla, el pentacampeón Sevilla, ante el campeón de la Liga de Campeones, el Real Madrid. Esta final, esta nueva final (pierdan la cuenta) la disputa el Sevilla con otra piel, con otra mente, con otras armas, con otra idea y con otra filosofía, pero con el mismo corazón. Porque los del césped cambian, bastante, mucho, ¿demasiado? Pero los que están en las gradas y viven el Sevilla a muerte siempre ven en su equipo el mismo escudo, lo luzca quien lo luzca, y cerca del corazón, del ajeno y del propio. Y por eso este Sevilla, aun siendo campeón pero evidentemente inferior a su rival, el Real Madrid, tiene opciones, posibilidades de ganar este nuevo título, que ya ansía volver a disfrutarlo tras precisamente 10 años. Es un Sevilla cambiado. En meses se quedó sin su mente, Emery, sin su calidad, Banega, sin su potencia, Krychowiak, sin sus goles, Gameiro, sin su alma, Coke, pero que anda a la búsqueda de nuevos valores que, por otro camino, quizás más ofensivo, quizás más disfrutable, le lleven a las mismas metas. Esta final de Trondheim posiblemente llegue pronto para el nuevo Sevilla de Jorge Sampaoli, sobre todo porque por lo visto esta pretemporada la idea aún no está bien asentada. La presión incesante en campo contrario, el juego ofensivo, los tres defensores... son argumentos que aún no emanan de este equipo, y tanto es así que el técnico argentino aún no lo ha implantado de manera definitiva. Por eso ante el Real Madrid quizás el entrenador disponga de una idea mixta, con cuatro defensores quizás, dos pivotes, más a lo Emery, o quizás de verdad empiece a mostrar esa fe a muerte en sus ideas y busque ese equipo ofensivo que vaya a muerte al ataque para intentar superar al rival por resultado y por fútbol, aunque tratándose del Real Madrid sea diferente. Sea como fuere el once del Sevilla es una auténtica incógnita, y ni ellos mismos salen de dudas. ¿Vitolo, Rami, Sarabia, Vázquez...? ¿Cuatro defensas, tres centrales? ¿Un 3-4-3, un 4-2-3-1, un 4-1-4-1? Muchas son las incógnitas para intentar doblegar a un Real Madrid que, eso sí, acude con muchas bajas importantes, aunque presente un once de total solvencia. No estará Cristiano Ronaldo, ni tampoco Pepe, ni Bale ni Kross, pero sí Benzemá al parecer, Modric, Sergio Ramos, Morata, Marcelo, James... Y ante un Sevilla tan cambiado la lógica dice que el favoritismo sobre el papel es claro. Sobre el papel y sobre la lógica, pero ya se sabe que de eso el corazón entiende poco. Y cuando se trata de corazón, y cuando se trata de una final... ahí el Sevilla lo tiene más grande que nadie. Alineaciones probables:Real Madrid: Casilla; Carvajal, Varane, Sergio Ramos, Marcelo; Modric, Casemiro, James; Lucas Vázquez, Benzemá, Morata. Sevilla FC: Sergio Rico; Mariano, Pareja, Kolo, Escudero; Kranevitter; Vitolo, N'Zonzi, Mudo Vázquez, Konoplyanka; Vietto.