Mestalla cumple 93 años sin fecha clara de caducidad

Actual imagen de Mestalla.
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Este viernes 20 de mayo no es un día cualquiera para el valencianismo. La casa de todos los chés, el Camp de Mestalla alcanza los 93 años de vida. El particular teatro de los sueños blanquinegros sigue sumando temporadas, casi tantas como el propio Valencia CF, sin que nadie lo remedie puesto que existe una estructura que cogerá el testigo y relevará al vetusto estadio de la Avenida de Suecia en el tiempo pero se desconoce totalmente cuando tendrá lugar ese traslado.  El Valencia CF tal y como se conoce a día de hoy, es gracias, en buena parte, a todo lo que se ha vivido sobre el césped de Mestalla durante más de nueve décadas. El estadio, que recibe el nombre por la acequia que regaba los terrenos colindantes, a lo largo de todo este tiempo ha sido testigo de innumerables gestas, momentos inolvidables y el periplo que han tenido que recorrer las leyendas del del club para grabar a fuego su nombre en la historia valencianista. Mestalla es el nexo de unión de un sentimiento. El lugar en el que el amor por los colores del Valencia CF ha pasado de generación en generación, de padres a hijos, en el contexto de inolvidables tardes de fútbol. Una historia inmortal que ahora, el paso inexorable del tiempo pone una muesca más en su hoja de servicios. 

De esta manera, el Valencia CF repasa la historia del mítico estadio

El 20 de mayo de 1923 se inauguró el campo de Mestalla con un encuentro amistoso que enfrentó al Valencia con el Levante. Era el inicio de una nueva era que suponía el adiós al antiguo recinto, Algirós, que siempre quedará en el recuerdo de los valencianistas como el primer hogar del club.  Mestalla  ha sido testigo de innumerables gestas, momentos inolvidables y el periplo que han tenido que recorrer las leyendas del del club para grabar a fuego su nombre en la historia valencianista.Desde que el campo de Mestalla viviera sus inicios cuando el equipo valencianista todavía no militaba en primera división, mucha historia ha pisado su terreno de juego. Ya por entonces, este recinto albergaba 17.000 espectadores, y en aquellos tiempos el club empezaba a demostrar su potencial por medio de los campeonatos regionales, lo que indujo a los dirigentes de la época a llevar a cabo las primeras reformas de Mestalla en 1927. Su capacidad total se había incrementado en 25.000 plazas antes de que se convirtiera en uno de los campos más deteriorados por la Guerra Civil. Mestalla sirvió de campo de concentración y de depósito de chatarra. Sólo conservaría la estructura, ya que el resto era un solitario solar sin una sola grada y con una tribuna partida durante la contienda bélica.

Una vez reformado el campo valencianista, Mestalla vio cómo el equipo conseguía traer a sus vitrinas su primer título, la Copa de 1941. Por el césped del remodelado feudo valencianista pasó en aquella década un equipo arrollador que, con la legendaria ‘delantera eléctrica’ de Epi, Amadeo, Mundo, Asensi y Gorostiza, conquistó tres títulos de liga y dos de copa. Estos años de plenitud deportiva sirvieron, además, como soporte para recuperar poco a poco el campo de Mestalla. Durante la década de los cincuenta, el campo del Valencia experimentó el cambio más profundo de su historia. Aquel proyecto dio como resultado un estadio con una capacidad de 45.500 espectadores. Todo un sueño que se vio derrumbado con la riada que inundó Valencia en octubre de 1957 tras el desbordamiento del río Turia. Sin embargo, Mestalla no sólo volvió a la normalidad, sino que se introdujeron algunas mejoras, como la luz artificial inaugurada durante las Fallas de 1959. Durante los años sesenta, el estadio mantuvo el mismo aspecto, mientras que el paisaje urbano que lo rodeaba se transformaba rápidamente. Además, el feudo valencianista se convirtió, a partir de esta época, en escenario de grandes gestas europeas. El Nottingham Forest fue el primer equipo extranjero en disputar un partido oficial en Mestalla frente al club che. Lo hizo el 15 de septiembre de 1961 y fue la primera piedra de choque de una época dorada de éxitos continentales, refrendada con las Copas de Ferias obtenidas en 1962 y 1963. Mestalla acababa de entrar en el circuito europeo y lo hacía como un campo en el que se vivían los más importantes acontecimientos.

A partir de 1969, la frase “Anem a Mestalla”, tan común entre los aficionados, comenzó a desvanecerse un tanto en el olvido. El motivo, un cambio de nombre que significó el gran homenaje del club a su presidente más emblemático y que duró un cuarto de siglo. El propio Luis Casanova Giner confesó que aquel honor le había dejado totalmente abrumado, y él mismo pidió, en 1994, que su nombre fuera reemplazado nuevamente por el de Mestalla. A principios de los años setenta el banquillo local del entonces estadio Luis Casanova estuvo ocupado por Alfredo di Stéfano, con un balance de una Liga, un subcampeonato liguero y dos finales de Copa perdidas por la mínima. Además, el Valencia participó por primera vez en la Copa de Europa y debutó en la Copa de la UEFA. Fue un cúmulo de acontecimientos que contribuyó a que, cada vez más, los partidos en el feudo de la Avenida de Suecia se vieran como una gran fiesta.

En 1972 se inauguró en la parte posterior de la grada numerada la sede social del club, unas oficinas de inspiración vanguardista en las que destacaba el salón de trofeos, presidido por la bandera fundacional del club. En el verano de 1973 otra novedad, las sillas gol, significaban la eliminación de catorce filas de general de pie que daban paso a una mayor comodidad y a una adecuación a los nuevos tiempos que se avecinaban. La directiva del Valencia también comenzó a considerar la posibilidad de trasladar Mestalla de su emplazamiento actual a unos terrenos a las afueras de la ciudad, pero finalmente se desechó el proyecto y unos años más tarde, en 1978, Mestalla era remodelado con vistas al Mundial del 82. En aquellos momentos, Mario Alberto Kempes era el mejor futbolista del mundo y el Valencia lo tenía en sus filas. Con el Matador en su plantilla, el Valencia conseguiría en años consecutivos los títulos de Copa del Rey, Recopa y Supercopa de Europa. La última final europea disputada en Mestalla fue aquella que proclamó al conjunto che como supercampeón continental. Fue en 1980 frente al Nottingham Forest, curiosamente el primer equipo extranjero que había disputado un partido oficial en el recinto valencianista. Mestalla, que había albergado en 1925 el primer partido de la selección española en Valencia, fue elegido como escenario perfecto para el debut de España en el Mundial del 82, aunque la actuación del combinado nacional no fue finalmente la que se esperaba. Diez años más tarde, el equipo olímpico buscaría de nuevo el amparo del feudo valencianista, esta vez con un resultado bien distinto, ya que los jóvenes seleccionados consiguieron finalmente la medalla de oro de los Juegos de Barcelona.

Mestalla ha sido escenario de importantes encuentros internacionales, ha albergado varias finales de Copa, ha sido casa del Levante UD, hogar de la selección española y exilio del Castellón y del Real Madrid en la Copa de Europa; ha visto correr por su césped a grandes figuras como Kempes, Maradona o el mismo Pelé; y, sobre todo, ha vivido las más grandes gestas del Valencia Club de Fútbol. El histórico campo de Mestalla ha terminado recientemente su última actualización, y ahora presenta una aspecto majestuoso, con capacidad para albergar a 55.000 aficionados. Ante todo, seguirá siendo el hogar de todos los valencianistas hasta la construcción del nuevo estadio en la Avenida de las Cortes Valencianas. [galeria_jm path="201516/Valencia_CF/Mestalla/Historia"]

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