Betis, gana la gran final

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Desde la llegada de Juan Merino al banquillo del Betis, ha repetido hasta la saciedad la palabra 'final' para definir cada uno de los partidos que afrontan cada fin de semana. No obstante, ésta, la definitiva, ha llegado. Sin excusas, sin margen apenas de error. La entidad verdiblanca se puso en verano el objetivo de mantener la categoría, y para conseguirlo, ha de ganar al Levante en el Benito Villamarín (22.05 horas, TVE 1). De no hacerlo, se complicarían y mucho las cosas, acercándose peligrosamente al descenso. Crisis institucionales, de directiva, de entrenador, de jugadores... todo queda en un segundo plano en estos momentos, ensombrecidos por lo que realmente da esencia a este deporte: el balón. Paso al frente de los pesos pesadosLa plantilla del Betis mantuvo una prolongada conversación junto a su técnico Juan Merino el lunes, donde mirándose a los ojos intercambiaron todo tipo de opiniones de cara al tramo final de temporada. Sin tapujos, se dijeron los errores que creían necesarios corregir. La conclusión fue fácil, y a la vez costosa. Fácil, porque realizaron el juramento de ir todos en la misma dirección a muerte, olvidando rencillas. Difícil, porque al más mínimo pinchazo, los nervios pueden hacer mella en unos jugadores que no han demostrado a lo largo de la temporada la madurez necesaria en los momentos clave. El de La Línea ha variado su discurso. Las finales las juegan los mejores gladiadores, o en su defecto, los más expertos. Por ello, Joaquín y Molina ganan enteros para partir como titulares en un once muy ofensivo que tratará de sobreponerse al colista de Primera. Damiao y Fabián se quedaron fuera de la lista. La salvación, a un pasoLa importancia del choque es tal, que si el Betis gana se pondría con 37 puntos, prácticamente salvados. Los tres pinchazos consecutivos ante Athletic, Málaga y Atlético de Madrid han acercado demasiado los puestos de descenso (a seis puntos), y si los granotas venciesen, se pondrían a siete de los béticos, enmarañando aún más la parte baja. El objetivo de la temporada era el de mantener la categoría, y cuanto antes se eviten sustos, mejor que mejor. El beticismo sueña con respirar tranquilo en el fin del curso, algo que está en manos de sus futbolistas. Una derrota complicaría las cosas, y más teniendo aún que visitar Ipurúa, el Sánchez Pizjuán, o recibir al Barcelona, entre otros.  El Villamarín, una olla a presiónLas diversas promociones llevadas a cabo por el club han sido todo un éxito. El Benito Villamarín estará repleto para cumplir su función de jugador número doce. Y hasta 20.000 banderas serán entregadas a los béticos para complementar el colorido de la grada. Los hinchas verdiblancos, cansados de tanta irregularidad, sueñan con competir un año más en la élite y a poder ser, con un plantel más competitivo. Toda añoranza pasada está fundamentada, y para acercarse a ese Betis grande, primero hay que cumplir este curso. José Miguel López Catalán, vicepresidente de club, ya anunció un aumento de 10 millones de euros en fichajes de cara al año que viene si se aprueba el examen. Los aficionados van a responder como siempre, ahora es el momento de sus jugadores. Merino, Maciá... y HaroSon muchos los nombres propios destacables en el Betis en las últimas semanas, para lo bueno y para lo malo. Empezando por el técnico, Juan Merino. Bético, histórico jugador de la entidad de las Trece Barras, que tras adquirir por segundo año consecutivo la responsabilidad de sustituir a Pepe Mel, comienza a ser cuestionado por algunas decisiones. Sus convocatorias y sus giros de guión no son compartidos por un buen número de béticos, no obstante, está en el objetivo. Si salva al Betis, siga o no, podrá apuntar ese éxito en su currículum. Quien tiene más difícil rellenarlo con buena nota es Eduardo Maciá. El director deportivo está a un paso de abandonar Heliópolis. De hecho, lo hará con casi total seguridad cuando finalice la temporada. El bajo rendimiento de gran parte de sus fichajes, más otros aspectos del día a día han generado desconfianza hacia su persona en la directiva. Ya son varios los nombres que suenan para ocupar su puesto, incluso sin ni siquiera haber sido destituido. Pese a que aún tiene unas mínimas opciones de seguir al frente de la secretaría técnica, de cara a los que mandan en el club, su crédito es ya casi cero. El último hombre del tridente de nombres propios, aunque no por ello en orden de importancia, es el presidente, Ángel Haro. Desde su ascenso al poder se ha mostrado bastante independiente en sus decisiones, sobre todo, ante los múltiples murmullos del entorno que rodea al club. Tras adquirir la responsabilidad de sustituir a Juan Carlos Ollero, el también consejero delegado podría certificar la estabilidad institucional y deportiva bética con una salvación de categoría. Sin duda, para su trabajo diario, y de cara al futuro, es realmente importante. Posibles alineacionesBetis: Adán; Montoya, Bruno, Pezzella, Molinero; Joaquín, Ceballos, N'Diaye, Musonda; Molina y Rubén Castro. Levante: Mariño; Lerma, Medjani, Juanfran, Orbán; Simao, Camarasa, Verdú; Deyverson, Morales y Rossi.