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A balón parado, otra vez

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Los vascos celebran el gol de Raúl García. UEFA.com
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En el partido disputado este jueves entre el Athletic y el Valencia CF en San Mamés, pocos fundamentos tácticos o técnicos podían ponerse en práctica sobre el terreno de juego. La  incesante lluvia durante las horas previas al choque y la tromba de agua que cayó durante, prácticamente la mayor parte del partido, provocó que el verde de San Mamés se convirtiese en todo un cenagal donde se hizo imposible dar tres pases seguidos, y mucho menos jugar al fútbol a ras de suelo. Por ello, el juego aéreo y las jugadas a balón parado se convirtieron en el principal recurso para dos equipos que se desfondaron en un mar de charcos, algo más propio del fútbol pretérito de hace décadas que del actual.  Precisamente, el Athletic domina a la perfección ese fútbol directo que no necesita elaboración, sino más bien, fortaleza física y acierto. Algo que por otro lado, ha sido una de las grandes lacras que ha acompañado al Valencia CF a lo largo de esta temporada pues los hombres dirigidos por Gary Neville encuentran muchas dificultades para defender los balones colgados sobre su propio área. En San Mamés, en un partido más de épica que de fútbol, el Valencia CF sucumbió ante un conjunto vasco que supo aprovechar sus oportunidades mucho mejor y pudo sacar mayor provecho del juego directo que exigían las circunstancias del choque. 

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El Valencia CF cayó derrotado por la mínima tras un despiste en la marca en una falta botada por Beñat desde el costado diestro que encontró el remate de Raúl García para estrenar el marcador de la eliminatoria. Una vez más, un desajuste defensivo, en este caso de Javi Fuego, fue letal para el conjunto ché, corroborando así, la lacra en la que se han convertido para el equipo esta temporada. El Athletic domina a la perfección ese fútbol directo que no necesita elaboración, sino más bien, fortaleza física y acierto. Algo que por otro lado, ha sido una de las grandes lacras que ha acompañado al Valencia CF a lo largo de esta temporada Una lacra que acompaña al equipo durante los últimos meses y que ha impedido, en algunos casos, sumar más puntos que los que presenta el conjunto de Mestalla en estos momentos en el casillero, y en otros, ha obligado al equipo a realizar un esfuerzo extra a modo de remontada para dejar la influencia de esas jugadas mal defendidas, en meras anécdotas. Este jueves, el balón parado provocó que el Valencia CF afronte afronte por detrás, la segunda mitad de la eliminatoria en esta competición en la que la afición ha depositado todas sus esperanzas. 

En la Liga, la estadística es desoladora

Los números reflejan el preocupante quebradero de cabeza que suponen las jugadas a balón parado para el grupo dirigido por Neville. Desde que el inglés se hiciese cargo del vestuario, el Valencia CF, en Liga y en Copa, ha encajado un total de 10 goles con el balón sin estar en movimiento, de los 33 que ha encajado desde mediados de diciembre. El Valencia CF de Gary Neville ha encajado goles a balón parado de todas las diversas formas posibles. Ante la pasividad y los desajustes defensivos de los valencianistas, los rivales ha visto como cada córner en contra de los chés suponía una clara ocasión para adelantarse en el marcador. Así le ocurrió a Gareth Bale en la visita del Real Madrid a Mestalla, a Duarte con el Espanyol aprovechando una salida en falso de Diego Alves y a Llorente con el Rayo. De igual manera le ocurrió a un incrédulo Adúriz ante la inexplicable 'sentadilla' de Parejo, y al último en aprovechar un regalo, de André Gomes en la marca,  en el interior del área che,Fernando TorresAnte la pasividad y los desajustes defensivos de los valencianistas, los rivales ha visto como cada córner en contra de los chés suponía una clara ocasión para adelantarse en el marcador.No sólo los saques de esquina han sido armas letales en contra del Valencia CF, también las faltas laterales que han dejado 'golazos' en propia meta como el de Zahibo en Copa ante Las Palmas o el postrero tanto de Édgar en Granada que no impidió la victoria valencianista en Granada. Y por si esto no fuera poco, del acierto rival, provocado por el propio desacierto, llegaron los goles de penalti del Eibar en Ipurúa y del Sporting en Mestalla ante los que los valencianistas no tuvieron más remedio que recoger el balón del interior de su portería, tal y como ocurriese en el Madrigal tras el disparo imparable de Bruno Soriano en libre directo.  Goles a balón parado en la era de Gary Neville como técnico valencianista, un 30'3% del total, que han contribuido a estadísticas tan desoladoras como la de 18 partidos ligueros consecutivos sin dejar la portería a 0 y a mantener al equipo hundido en la mediocridad