El cambio de táctica de Pepe Mel

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Imagen del Betis-Sevilla | Foto: Kiko Hurtado.
  • Mel: "Hemos desactivado al Sevilla desde el principio hasta el final"

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El Betis planteó ante el Sevilla un partido radicalmente opuesto a lo que viene ofreciendo desde que Pepe Mel está en el banquillo. El plantel verdiblanco, por orden de su técnico, apuesta por el buen trato de balón, por las transiciones largas, algo que en múltiples ocasiones consigue. Sin ir más lejos, robó el esférico esta campaña a tres equipos que se caracterizan por tenerlo, como son el Villarreal, la Real Sociedad y el Celta. Pero un derbi no es un partido más, y el entrenador bético lo sabe. Por ello, rompió radicalmente con sus esquemas y apostó por una nueva táctica que le dio resultado. Regaló la posesión al rival, fue agresivo atrás y presionó arriba hasta que las piernas lo permitieron.Fueron múltiples las amonestaciones que vieron los heliopolitanos (un total de 7), realizando 23 faltas. Mel conoce a la perfección al Sevilla y es consciente de la superioridad del plantel de Unai Emery en prácticamente todas sus líneas, por lo que priorizó el no encajar ningún gol a poder marcarlo (el Betis no tiró a puerta en todo el partido). Atrás quedan las goleadas encajadas hace dos y tres temporadas, que sirvieron al madrileño para no repetir errores. La posesión fue de los sevillistas en un 54 por ciento, y también las ocasiones, aunque escasas. Las últimas goleadas encajadas por el técnico bético le hicieron cambiar el chip en lo que a planteamiento se refiere. Con Rubén casi de mero espectador, los locales corrieron y lucharon cada balón como en ningún partido de esta temporada hasta desactivar a su rival. Una 'traición' a una filosofía que deja conforme a la afición verdiblanca, que despidió al equipo con una sonora ovación.Otra de las variantes incorporadas por Mel fue la de situar a Joaquín en la izquierda. El propio entrenador explicaba en sala de prensa que buscaba hacer daño al Sevilla con las diagonales del portuense aprovechando las subidas de Mariano, una de las armas de Mel. No tuvo excesivo protagonismo el extremo, pero impidió que el brasileño subiese la banda con tanta asiduidad.  En definitiva, esta renuncia al estilo que ha definido al Betis en las últimas temporadas con el madrileño en el banquillo tuvo un resultado satisfactorio (mejorable, obviamente, pues se trata al fin y al cabo de un empate). Eso sí, para los enfrentamientos de Copa difícilmente surta efecto, pues sin goles, superar una eliminatoria se antoja harto complicado.